20/7/16

La Participación Ciudadana y la necesidad de las asociaciones de vecinos.

La Participación Ciudadana es necesaria para construir la democracia. Por eso, resulta fundamental para favorecer el control de los gobernantes, transmitir mejor las preferencias de los ciudadanos, suavizar los conflictos, favorecer los acuerdos, y hacer menos costosa la toma de decisiones políticas.
Además, la participación fomenta un tipo de ciudadanía que tiene un mayor interés por informarse acerca de los asuntos políticos, por cooperar con las demás personas, y que es más respetuosa con las que son diferentes, lo que refuerza los vínculos sociales entre los seres humanos, y favorece la comprensión intercultural.
Tenemos el deber y la obligación por el bienestar de todos de involucrarnos y colaborar. El peor error es quedarse callado y no denunciar.
La participación ciudadana trata de fomentar una ética de la responsabilidad y la defensa de un sistema de valores basado en los derechos y también en los deberes, fomentando entre los ciudadanos el arte de asociarse para desarrollar proyectos y mejorar la vida individual y colectiva.
Esta ética de la responsabilidad no debe limitarse al ámbito de la administración pública, sino que, entendiendo por cosa pública todo aquello que es de interés general, tienen que participar de estos valores todos aquéllos que forman parte de asociaciones ciudadanas dedicadas a intereses colectivos.
En resumen, entender la participación a la vez como un derecho y un deber cívico para todo el mundo. Admitir, junto con los derechos a intervenir en la toma de decisiones, una serie de obligaciones y responsabilidades ante la ciudadanía. El rechazo de las cuales significa faltar al respeto por las reglas del juego democrático y perder legitimidad como interlocutores. Estos principios tendrían que regir las relaciones entre las asociaciones y la Administración.
El resultado de esta concepción de la participación ciudadana, la conciencia de la necesaria unidad de los objetivos generales de la ciudadanía, nos llevará a la superación del maniqueísmo que divide la sociedad en gobernante y gobernados y a la consecución de un mayor grado de democracia y a una mejor convivencia en nuestra ciudad.
Por lo tanto, y dicho todo esto, no cabe la menor de las dudas, que hace falta reunificarse en Asociaciones Vecinales para poder ser personal activo en la necesaria participación ciudadana municipal, ya que estas Asociaciones Vecinales deben ser el tejido esencial en el que se debe sustentar un Gobierno Municipal que quiera realizar una política participativa.
Los partidos políticos en Alcorcón están muy lejos de la práctica y el ejercicio de una verdadera democracia, cuyo alejamiento a través del tiempo se ha transformado en una verdadera perturbación para el propio sistema y que además está contribuyendo a la crisis de credibilidad y cercanía de los partidos políticos con los vecinos de Alcorcón.
En el inicio de la época Constitucional existió una importante lealtad de los ciudadanos a los partidos políticos ya que por esos tiempos eran estos los que canalizaban y le daban respuestas a las diferentes demandas que presentaba la población.
En la actualidad existe una grave crisis de credibilidad y cercanía de estos partidos políticos para con los ciudadanos tras la más que evidente inoperancia de estos, más centrados en sus intereses partidistas que en los intereses generales de los ciudadanos.
Las Asociaciones de Vecinos representan una alternativa que influye de manera positiva sobre el proceso de toma de decisiones en cuanto a las materias que afectan sus vidas en su entorno, ya que las mismas se encuentran vinculadas directamente con la dinámica política que maneja el Ayuntamiento.
Las Asociaciones de Vecinos deben ser una acción complementaria para la participación de los vecinos de Alcorcón en la gestión de los problemas vecinales buscando tener acceso a los canales de influencia y decisiones políticas, presentando ante el Ayuntamiento las demandas de los vecinos de sus barrios para solucionar sus problemas o resolver sus conflictos.
Es necesario que todos nos involucremos de alguna forma en poder tomar decisiones y opinar de lo que creemos que es mejor para nuestros barrios que para eso vivimos en ellos y sufrimos sus defectos y disfrutamos sus virtudes.

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