6/4/16

Paracaidismo político.

El paracaidismo político, bajo mi punto de vista y aquí lo expreso como tal, pues para eso es mi blog, es francamente negativo y tiene los días contados para los partidos que lo ejercen, pues va en contra de lo que realmente pide la sociedad y los propios militantes de los partidos.

En política, tarde o temprano, el fracaso es el destino inexorable que les espera a los paracaidistas cuando deben someterse al feroz escrutinio de sus propios militantes. 
Lo que ocurre, y esto suele disgustar a estas figuras brillantes que orbitan en torno a la política pero que odian que se les llame profesionales de la política, es que los políticos de raza, como estos alcaldes que revalidan la mayoría absoluta una y otra vez, trabajan todos los días durante los cuatro años para mantener los resultados que obtienen en las urnas. 

Trabajan todos los días mezclándose con los votantes, soportan sus quejas en los bares, tratan de convencerlos, hacen gestiones para ayudarles, atienden las demandas más variopintas, se revisten de diplomacia ante aquel vecino insufrible que lo único que pide es que alguien le escuche, acuden a funerales, organizan y acuden a cenas aunque no tengan ganas, soportan y hacen bromas, etc. 

Son políticos de raza,  pero que obtienen votos a la hora de la verdad porque cultivan las relaciones con sus votantes. Porque dejar de lado el factor humano, el trabajo diario, la dedicación, las relaciones personales  lleva irremisiblemente al fracaso. 

Sin embargo, los que van de figuras políticas, los mismos que alardean con tener la dignidad de la que carecen otros, no quieren hacer nada de eso, no quieren enfangarse en este día a día ingrato. Y claro, cosechan un varapalo tras otro sin querer entender que la culpa es en gran parte suya y no de los medios de comunicación, ni de los demás partidos, ni de la falta de madurez del votante. Si uno no tiene vocación para hacer estas tareas ingratas, lo mejor que puede hacer es dedicarse a otra cosa distinta de la política.

Un candidato que cree que, gracias a su peso intelectual o profesional y a su capacidad para escribir notas de prensa y artículos va a obtener apoyo electoral, está condenado al fracaso.

Un candidato, si quiere tener éxito, debe mezclarse con la militancia, con los votantes, con la gente. No dejarlos de lado. Tiene que tener hambre, ambición, ganas de triunfar, estar siempre al pie del cañón. 

Yo, a los paracaidistas políticos los entiendo como personas que vienen "de fuera" para estar en unas listas electorales de marcado carácter local. La motivación de presentarse en "lugares alejados del propio territorio" las encuentro en : o bien quieren defender intereses personales en el lugar de aterrizaje o bien se prestan a la dirección de su partido que necesita de alguien "de peso" en la localidad o "quitarse de encima" a algún crítico con la dicha dirección. 

En cierta manera, hay que reconocer la valentía de estos "paracaidistas" al presentarse en lugares en los que ni viven, ni pagan sus impuestos ni se les ve habitualmente paseando por las calles de los municipios a los que quieren representar. También hay a algunos que hay reconocerles un cierto egocentrismo, pues se presentan por su nombre, por su "peso específico" en la política. Y otros, por ser familia, amigos o enchufados de los "manda más".

Sea cual sea el motivo, lo que es más que evidente es la falta de confianza y respeto por los afiliados del partido en el lugar de origen y es más que evidente la utilización de las siglas y del propio partido para intereses partidistas y amiguistas que para el bien y el avance de Municipio en cuestión.

Sea cual sea la motivación de tan osados personajes, el fin no suele ser muy halagüeño para las formaciones políticas que acogen en su seno tales prácticas, pues fomentan la desafección y la duda razonable de qué intereses persiguen. Es más, son una muestra visible de prácticas autoritarias y de partitocracia, uno de los vicios más criticado a los viejos partidos políticos.

Alguna vez, los políticos profesionales que alientan estas prácticas caerán en la cuenta de que el enemigo no está en casa, sino que está fuera, y que es éste el enemigo que hay que combatir. 

Yo veo al paracaidista político como al "político"  que se recoloca donde sea y cómo sea con tal de seguir en la pomada. No les importa el trabajo realizado con anterioridad, todo vale con tal de aterrizar. Y frente al trabajo realizado y de acuerdo con los principios del partido político en cuestión, ¿qué proponen? Poca cosa.. Ofrecen su profesionalidad y trabajo en otros sitios como aval para poder aterrizar, pero ... esto no es suficiente. 

Y no lo digo yo, que soy un simple afiliado del Partido Popular de Alcorcón, eso sí, de los que piden cambios internos como las primarias para dar voz y voto al afiliado y el cambio de la Normativa Electoral para desbloquear las listas,  lo dicen personas de todos los ámbitos, y sobre todo, lo dicen la gran mayoría de los militantes.

Este artículo se lo quiero dedicar, como muestra de apoyo, a todos aquellos políticos que se han dejado el alma por sus municipios trabajando día a día, codo con codo con los ciudadanos, sin escatimar esfuerzo e ilusión.

Que se sientan orgullosos de ese trabajo y del afecto que le tienen sus vecinos; que estén seguros que muchos de esos vecinos serán militantes en sus partidos y que eso puede más que los intereses oscuros (o no tan oscuros) que se mueven en las altas esferas de los partidos políticos.

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