28/8/15

Primarias por Ley para una verdadera regeneración democrática.

La renovación de ideas y personas, la tan manida regeneración democrática, es imposible en los partidos políticos si su funcionamiento interno no es democrático. En España, las fórmulas de validación de nuevas candidaturas y de participación impiden que los militantes voten libremente los miembros de su comité de dirección.

Ante la carencia de selección entre diferentes propuestas que compitan por captar el voto directo, libre y secreto de los afiliados, se perpetúa el pensamiento único y se dificulta la renovación ideológica dentro de las organizaciones, es decir, se hace imposible la regeneración.

Además de todo esto, cabe destacar que es muy común aplicar medidas disciplinarias a las corrientes internas no alineadas con el discurso de la dirección, marginándose a los que piensan de forma libre y  no se aplica la limitación de mandatos dentro de los partidos.

A las anteriores carencias, habría que los militantes de los partidos únicamente sirven, en la actualidad, para llenar actos e ir de interventores y apoderados a las elecciones no dejándoles votar ni elegir a los que deben representar al partido en cada convocatoria electoral, de modo que el elegido resultase de una discusión pública sobre su capacidad de liderazgo, preparación, ideas y valores, así como de la concreción de sus propuestas de solución y defensa de los intereses de los ciudadanos.

Es decir, como mínimo, se echa en falta la instauración de procesos verdaderamente democráticos, como las primarias y los caucus que llevan a cabo con total transparencia democrática el Partido Republicano y el Partido Demócrata en los Estados Unidos. Allí, los diversos candidatos van enfrentando su discurso estado por estado y, expuestos al análisis pormenorizado de los medios de comunicación, van recibiendo apoyos para alcanzar un número máximo de compromisarios que les permita liderar su partido para concurrir a las elecciones presidenciales.

El artículo 6 de la Constitución, pese a que se explicita que "su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos", el cainismo nacional y la falta de apego "real" a la filosofía de la libertad, presentes en la mayoría de dirigentes políticos, boicotean cualquier candidatura opcional, interponiendo trabas estatutarias, como la consecución de un alto número de compromisarios como avales, a modo de barrera que impida la mínima disensión dentro del partido.

En mi modesta opinión, dado que aportan financiación y constituyen los recursos humanos de la organización, deben ser los afiliados y no las directivas los que decidan quiénes deben ser promovidos dentro de la organización interna y, en las diferentes elecciones, quiénes deben ser candidatos. Sólo extendiendo la democracia por las principales instituciones de la sociedad se logrará alzar a las personas más capaces a posiciones que impulsen nuestro país hacia mayores cotas de prosperidad, conforme a los principios de la Constitución Española de 1978.

Por ello, si queremos un mejor comportamiento de los partidos políticos y una verdadera regeneración democrática, es preciso exigir la obligatoriedad constitucional de democracia interna "efectiva" y aplicar el voto "libre, igual, directo y secreto" a todas sus elecciones de cargos directivos y de candidatos. Y, de modo equivalente, para favorecer la renovación institucional, debería exigirse lo mismo en los sindicatos, en las patronales, en las universidades y en las principales instituciones de la nación que reciban fondos públicos.

Mientras que en Estados Unidos el proceso de primarias funciona con transparencia y una amplia repercusión mediática, los países europeos se han ido adaptando a la mayor exigencia de democracia interna poco a poco... los países europeos, menos España.

Las primarias en los partidos políticos son el primer eslabón que da la democracia para demostrar la madurez y la calidad democrática tanto del partido en cuestión, como del país.

Reino Unido, Francia, Italia, Alemania... y hasta Portugal. Pero no en España, a pesar de lo que dice el Artículo 6 de la Constitución " Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política. Su creación y el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a la Constitución y a la ley. Su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos.. Y dejemos de lado a EEUU....

En la mayoría de estos países también los ciudadanos eligen directamente a sus representantes por el desbloqueo de listas electorales existentes. Pero en España no.

Es necesario destacar que el artículo 6 de la Carta Magna española establece que la estructura interna y el funcionamiento de los partidos políticos deberán ser democráticos. Este precepto deriva de la acertada idea de que, para que una sociedad sea adecuadamente democrática, los partidos que en ella se encuentran también deberán ser democráticos, ya que, de lo contrario, será imposible, en todo caso, que la ciudadanía pueda tener verdaderamente el poder.

El principal problema existente en la actualidad, en lo que a la actividad de los partidos políticos y a la toma de decisiones se refiere, es que las decisiones de ciertos miembros del partido prevalecen sobre la voluntad de los demás, que tendrán que elegir entre aceptar las ideas o revelarse, siendo la sumisión la opción mas cómoda en muchas ocasiones en las que determinados militantes pretenden escalar dentro del entramado organizativo de la formación política.

La situación existente en la mayoría de los principales partidos políticos del panorama nacional es que se ha creado una "élite de amigos" dentro de cada formación, de manera que unos pocos controlan o intentan controlar en el aspecto ideológico y en el aspecto organizativo todo el aparato del partido, que incluye a los militantes que están en las bases.

Los mecanismos empleados para controlar cada partido, que se constituye como un pequeño sistema dentro del sistema político nacional, son incompatibles con la democracia interna.
No hay duda alguna de que es necesario realizar algunas modificaciones normativas que son indispensables, como las que se refieren a la reforma de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General.

Aquí os dejo una propuesta de Ángel Fernandez, del Instituto Juan de Mariana, que me parece excelente.

Artículo 6 (propuesta)
Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política. Su creación y el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a la Constitución y a la ley.


La estructura interna y el funcionamiento de los partidos políticos deberán ser democráticos. Se instaurará el voto libre, igual, directo y secreto entre los afiliados, validado por un notario público, para seleccionar a los miembros de los comités de dirección y, también, para elegir los candidatos a las diferentes elecciones. 

En los procesos de democracia interna deberá ser aceptada cualquier candidatura que acredite ante notario público la recepción de firmas de, al menos, un cinco por ciento de los afiliados.


Los actos, fines y programas de los partidos políticos deberán reconocer y respetar los derechos fundamentales y las libertades públicas establecidas por la Constitución.
La financiación de los partidos políticos deberá ser transparente. Las aportaciones privadas que contribuyan a su financiación serán desgravables en su integridad y, deberán ser fielmente reflejadas en cuentas contables. Anualmente, la financiación será auditada por el Tribunal de Cuentas y, publicada para conocimiento de los ciudadanos.


Los partidos, asociaciones y agrupaciones de carácter político que incumplan alguno de los preceptos establecidos por este artículo serán ilegales y no podrán constituirse. Los que lo hicieren, una vez constituidos, deberán ser disueltos judicialmente por el procedimiento dispuesto en una ley orgánica.

No hay comentarios: