24/7/15

Cómo se vota en las elecciones municipales alemanas


El principal punto sobre el que quería llamar su atención es el sistema de elección mixto, por el cuál se emiten tres papeletas: Una que va directamente para elegir al alcalde o alcaldesa (Oberbürgermeister/in) de la ciudad. La segunda para el consejo municipal, compuesto por ochenta miembros. Y la tercera va a la junta del distrito, para un total de 21 representantes.
En los tres casos el voto es directo y a listas abiertas; en las fotos tienen un ejemplo de cómo son las papeletas (fuente: Wikipedia). 

München Stimmzettel Oberbürgermeister 2014
[Papeleta para la elección de alcalde o alcaldesa]
München Stimmzettel Stadtrat 2014
[Papeleta para la elección del consejo municipal – tiene más de un metro de longitud]
Observarán el considerable tamaño de las papeletas, particularmente de la última. La razón es que se votan listas abiertas y no bloqueadas. El elector, pues, posee tantos votos en su mano como candidatos hay en cada caso, y puede —atentos a este detalle— distribuirlos casi libremente, dando incluso más de uno a uno de los candidatos. De este modo, existen tres posibilidades de emitir el voto:
1. La primera posibilidad es la más obvia, y es votar a la lista completa. De este modo, sólo es necesario marcar una cruz junto al nombre de la lista elegida, dando a entender que se dan todos los votos a ésta. De este modo, cada candidato en la lista recibe UN voto.

Hay un matiz a esto: un mismo candidato puede aparecer en la lista dos y hasta tres veces (máximo), si su partido así lo decide. Esto quiere decir que si un candidato Wolfgang K. sale tres veces en la lista y usted vota a la lista completa, Wolfgang K. recibirá TRES votos.
2. La segunda opción es distribuir el voto “a granel”. Imaginemos el caso de Múnich, donde para elegir al consejo municipal usted tiene ochenta votos. Si decide no votar a una lista completa, puede distribuir su voto entre una o varias listas, dándole 1, 2 ó 3 votos a los candidatos de su elección. La única condición es que el total de votos marcados en la papeleta no puede sobrepasar el total de representantes a elegir (en este ejemplo, ochenta). Si los supera, se anula toda la papeleta.
3. La tercera opción es la más complicada: El votante elige una lista electoral mediante la cruz correspondiente, pero luego puede distribuir parte de sus votos disponibles entre esa lista y otras. Si le sobran votos por asignar, se repartirán entre los miembros de la lista elegida al principio, por orden de precedencia en esa lista, pero —ATENCIÓN— el votante puede tachar de su lista aquellos nombres por los que no le interesa votar.
Como pueden ver es un sistema mucho más abierto y, por ello, mucho más complejo a priori que las propias elecciones regionales o generales en este país. También es infinitamente más democrático que cualquier elección que se ha sucedido en España desde 1977, incluyendo los comicios al Senado. En los municipios de gran tamaño, eso no es un obstáculo para mantener el sistema. Y se pueden formar mayorías estables capaces de gobernar una ciudad o pueblo hasta las siguientes elecciones.
De modo que, cuando alguien les ponga objeciones al uso de listas abiertas y modificables a la hora de convocar elecciones, cuando alguien les relate las bondades de la partitocracia y la necesidad de las listas bloqueadas, o cuando alguien defienda apasionadamente la elección directa del alcalde pero obviando la formación del consejo del municipio que ha de fiscalizarlo, denle una respuesta que resulta muy socorrida: Pues es lo que se hace en Alemania.
A ver si de tanto copiar a Europa podemos empezar a tomar ejemplo de las cosas que realmente podrían convertir a España en un país algo más democrático, y por tanto, más libre.

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