7/4/15

Regeneración democrática: Listas desbloqueadas y ley de primarias.

Aunque la Constitución española exige que los partidos tengan una estructura y un funcionamiento democráticos, es más que evidente que en España, eso no es cierto.

Pero, sea cual sea el modelo, lo que parece claro es que debe garantizarse la existencia de límites al poder dentro del partido (renovación temporal, “separación de poderes”, elección democrática de los cargos de dirección), hay que estructurar la participación de los militantes en la formación de la voluntad del partido (acceso a la información, derecho a intervenir en la toma de decisiones,….) y asegurar la tutela de los derechos de esos militantes. En estos términos se pronunció el Tribunal Constitucional en la STC 56/1995, de 6 de marzo.

La política española se ha anegado de, mejor obvio el calificativo que usaría.... Si alguien piensa que es una crisis pasajera, se equivoca; se ha desencadenado una dinámica imprevisible.

Esto no una panda de golfos corruptos y ya está. NO. Es un problema político, son tumores en las sedes centrales de los partidos.

Los grandes partidos funcionan mal. Sin tocar la ley electoral, han cambiado sus estatutos espaciando sus congresos, inutilizando sus órganos internos de control y dando libertad a sus cúpulas para elegir a los cargos públicos e interno. El resultado: han desarrollado tumores en sus sedes centrales, económicos y de todo tipo. Dudo que los cuadros y afiliados estén satisfechos con la dirección de sus partidos en este momento.

Y no, la culpa no es de los ciudadanos, sino de los partidos que han establecido unas normas de funcionamiento en un mercado que no es convencional, sino muy regulado, con un acceso muy restringido y muy alejado de lo que les exige la Constitución: Democráticos.

Es como si solo hubiera tres cadenas de hoteles que se ponen de acuerdo para rebajar la calidad de los servicios o subir los precios. Es un problema de autorregulación, porque empezaron haciendo congresos cada año o cada dos años y ahora se reúnen cada cuatro. No hay control interno porque son órganos multitudinarios que se han hecho inútiles.

En Alemania, Reino Unido y en casi todos los países europeos se ha hecho y en Estados Unidos hay un sistema legal de primarias. En Alemania la ley de partidos establece congresos cada dos años y unas normas de funcionamiento de los órganos de control internos y los sistemas de votación. La ley alemana establece que los candidatos deben ser elegidos por los afiliados en primarias. Y es importante también en Estados Unidos la absoluta transparencia: en la web de cualquier partido están los estatutos y normas de funcionamiento interno y las composiciones de los órganos.

Hay que regular por Ley las Primarias. Un sistema de competencia entre los políticos, porque hay muchos que no desean seguir metidos en la imagen pública que tiene ahora la política, que no quieren que les abucheen. Hay que pedirles que tiren de sus direcciones para hacer una ley que obligue a los partidos a sistemas de votación internos.pero lo fundamental es que lo organice el Estado.

Que se integren en las elecciones a cargos públicos, pero que se regule en la ley electoral y que las semanas iniciales desde la convocatoria se cambie ese sistema tenebroso de cooptación interna por una votación. Que cinco domingos antes de las elecciones haya primarias.

Por primera vez todos son conscientes, o deben de serlo, de la imagen de su actividad y su situación personal. Que se pidan un taxi y no puedan ir tranquilamente sin escuchar reproches es muy incómodo. Por primera vez hay muchos políticos conscientes de esa situación. Si no se produce en breve, hay un ambiente para que se plantee una Iniciativa Legislativa Popular en este sentido. El país y los ciudadanos lo demandan y es urgente.

El sistema de primarias no es el único modelo de elección democrática de candidaturas pero es el que tiene capacidad para ofrecer mayor transparencia e igualdad de oportunidades. En un contexto de creciente deslegitimación social de las formaciones políticas sirve para abrir el partido a la sociedad y recobrar, en parte, la confianza ciudadana. Es un método que puede ayudar a dinamizar la vida interna del partido.

Las primarias tienen, por tanto, una serie de ventajas:
a) respecto del propio partido sirven para reducir el poder de los órganos de dirección y hacer más plural la toma de esa decisión; también suelen producir una mejora de la opinión de la ciudadanía sobre esa formación, lo que entraña, por su obvia repercusión pública, una cierta “publicidad” gratuita.
b) Respecto de la candidatura facilitan una mayor posibilidad de selección y la aparición de candidatos nuevos; también la dotan de una mayor legitimidad social y cierta independencia respecto al partido.
c) Suelen favorecer procesos más ideologizados, pues no hace falta convencer a votantes menos afines a la línea del partido. Pueden permitir una mayor compatibilidad entre los electos y el programa que, en su caso, habrán de defender. También suelen potenciar el papel de los dirigentes de la formación con capacidad para comunicarse e influir en la militancia. Suelen ser las preferidas por el “aparato” del partido.
Hay que decir que si nos encontramos, como en España, en un régimen electoral de listas cerradas, acudir a las primarias abre la posibilidad de participar de manera decisiva en la selección de las personas que aspiran a ejercer cargos representativos.

Una segunda dolencia que se puede diagnosticar en nuestro sistema electoral es la rigidez con la que los electores eligen a sus representantes. En el momento de la votación, el elector no vota a ningún candidato concreto, sino a una lista cerrada y bloqueada de candidatos que previamente ha sido diseñada por el partido político preferido.

Con este sistema, el elector en realidad vota por una preferencia política y no por el candidato más preferido para ejercer las labores de representación. Este sistema para elegir produce al menos dos tipos de restricciones para los electores.

En primer lugar, ya se ha dicho, restringe la libertad del elector para decidir al representante más preferido. El elector ve limitada su capacidad de elección a una única dimensión: la ideológica. A la hora de emitir el voto, el votante solamente puede expresar su opinión sobre qué partido político está en los primeros lugares de su orden de preferencias. Esto podría tener cierto sentido si las circunscripciones fueran uninominales. Es decir, si se eligiera un único diputado en cada provincia.

Sin embargo, nuestro sistema electoral está compuesto principalmente por circunscripciones multinominales, esto es, distritos donde se eligen más de un diputado, con la salvedad, como es sabido, de Ceuta y Melilla.

En estos casos, el elector tiene que adecuarse a las directrices que su partido político preferido ha decidido a la hora de confeccionar la lista de candidatos en su circunscripción. El elector no influye en esa decisión a menos que sea afiliado del partido político y participe de su actividad, y su voto es, por tanto, la mera expresión de su preferencia política.

El concepto de representación entendido como una relación principal/agente se vuelve aún más difuso, el representado no tiene capacidad para elegir a su representante, sino que otorga un poder a un tercer actor, que es quien decide la persona que representará a ese votante. La falta de capacidad del votante para elegir a la persona que lo represente tiene la consecuencia más grave en la ausencia de mecanismos para premiar o castigar la actuación de un diputado durante su mandato.

El elector no puede culpabilizar a un representante concreto de la mala gestión realizada durante el periodo para el que fue elegido sin castigar a la formación política a la que pertenece. El votante no tiene, pues, la capacidad para castigar al mal político y a la vez votar por su opción política preferida. Como consecuencia de ello, el elector puede bien abstenerse o bien votar a su segunda fuerza política preferida.

Se produce así una paradoja curiosa, y es que en un sistema democrático donde se persigue la mayor participación política, el propio sistema electoral podría estar promoviendo la abstención de los votantes. Además, el sistema de listas bloqueadas y cerradas convierte al partido político en el verdadero gestor de la representación política. La identificación del cabeza de lista con la circunscripción no tiene por qué existir y el partido puede actuar de una forma estratégica para colocar a sus mejores candidatos en posiciones de salida con independencia de la circunscripción.

Se encuentran así situaciones donde personas con un contacto mínimo con la provincia son colocadas por su partido como cabezas de lista .

En definitiva, el establecer nuestro sistema electoral las listas cerradas y bloqueadas para elegir los diputados no sólo limita la capacidad del elector, sino que, sobre todo, puede fomentar el fenómeno de la abstención, al reducir el voto a la expresión de la preferencia ideológica y no permitir mecanismos de control de los candidatos ofertados por el partido político preferido. Una posible reforma electoral debería sin duda tener en cuenta estas consideraciones no sólo para mejorar el funcionamiento de la democracia, sino también para fortalecer la idea de representación política.

Poco se ha hablado hasta el momento de la fórmula electoral. En nuestro sistema electoral se emplea el denominado método d´Hondt. Este método consiste en dividir el número total de votos que obtiene cada partido por una serie numérica que oscila entre 1 y el número total de escaños que se elige en cada circunscripción. Los partidos que obtienen los cocientes más altos son los que obtienen los escaños en liza, a razón de un escaño por cada cociente más alto. Esta fórmula electoral se caracteriza por premiar la fuerza de los partidos mayores.

Existen, sin embargo, otras modalidades para repartir los escaños. La fórmula Sainte-Laguë utiliza un algoritmo similar a la fórmula d´Hondt, pero la serie numérica que se emplea es 1, 3, 5… y así hasta tantos escaños como se reparten en la circunscripción. Este método es más benévolo con los partidos pequeños y produce unos resultados ligeramente más proporcionales que la fórmula d´Hondt. La fórmula Sainte-Laguë se utiliza en Letonia y en los países escandinavos, aunque con ciertas modificaciones.

Otro método empleado para asignar los escaños es mediante el uso de una cuota que se obtiene a partir del tamaño de la circunscripción. La cuota simple se obtiene dividiendo el número total de votos entre el número de diputados que se elige en cada circunscripción. Los escaños se reparten asignando a cada partido tantos escaños como cuotas enteras obtienen .

La imposibilidad del elector de elegir libremente a su candidato obteniendo así un mecanismo para controlar su gestión era señalada como una segunda dolencia. El uso de las listas cerradas y bloqueadas se adoptó como medida provisional en el RD-ley de 1977. En un principio, todos los especialistas en materia electoral coincidían en señalar que dada la inexperiencia del electorado español, las listas cerradas y bloqueadas facilitarían la labor educativa del electorado, así como colocaban a los partidos políticos en una mejor posición para liderar los primeros pasos de la vida democrática (Santamaría, 1977; López Nieto et al., 1977). Sin embargo, el sistema de listas cerradas y bloqueadas se perpetuó en la LOREG de 1985 y ha estado vigente hasta la fecha, produciendo los efectos que ya se han descrito.

Existen varias formas para corregir los efectos de las listas cerradas y bloqueadas. De hecho, casi todos nuestros vecinos europeos que tienen un sistema de representación proporcional, excepto Portugal, utilizan listas que ni son cerradas ni bloqueadas.

Yo defiendo la posibilidad de que las listas sean abiertas y desbloqueadas, pero lo que está más claro que el agua es la necesidad de una regeneración democrática comenzando por el inicio, por el principio, por la modificiación del sistema electoral y por una Ley que regule la elección de candidatos y cargos de los partidos políticos por parte de los afiliados.

Y, ojo, esta demanda es algo más que es un clamor entre la ciudadanía. Es una necesidad imperiosa.





2 comentarios:

Anónimo dijo...

Discúlpeme, ya se que no es el tema del articulo,
pero necesito expresarlo en un lugar que supongo
le llegará a quien corresponda del Ayuntamiento.
Es sobre la Plus Valía por causa mortis.
se cobraba por un piso de 40 años y valor catastral después de la gran subida.. de 135.00€, 4.000€. Ahora se dispara a 8,000€. en Alcorcón,
no en otros ayuntamientos.
Esto debe ser inconstitucional, pues discrimina a unos ciudadano de otros. Y es un atraco a las familias. No puede ser que cada gobernante haga lo que le venga en gana, y aplastar al ciudadano. Gracias por el espacio. un saludo.
MLuisa.

Anónimo dijo...

María Luisa, totalmente de acuerdo con usted. La plusvalía en el Ayuntamiento de Alcorcón está disparada. Y efectivamente las comunidades autónomas dan libertad a cada ayuntamiento para que ponga sus tasas. Siento decirle que estamos vendidos.