20/2/14

Un afiliado, un voto.

Sería de necios negar, a día de hoy, la distancia que separa a los partidos políticos de los ciudadanos. De necios y ciegos. La evidencia, por mucho que algunos la nieguen, es clara.

Pero, por fortuna, cada vez son más las personas que, desde dentro de los partidos políticos, piden una regeneración democrática de verdad. Es algo necesario y urgente si de verdad los partidos políticos quieren ser representantes de los ciudadanos.

Para comenzar esta regeneración hay que democratizar los partidos políticos. A día de hoy, la democracia brilla por su ausencia en el seno de estos partidos, al menos en el de los partidos tradicionales.

Yo soy de esos que creo y pienso que la solución no está en callar. No, me niego. El inmovilismo para otros, para esos que les gusta estar bajo el paraguas de la élite en el partido. Me rebelo ante esto. De seguir por este sendero, el sendero de la inacción, corremos el riesgo de colapsar el sistema.

Para comenzar, es de vital importancia dejar de lado el ya famoso "dedazo". No es de recibo, que en pleno Siglo XXI, haciendo caso omiso a la sociedad y a la propia Constitución española, no se designe de forma democrática a los candaditos y a los comites de dirección de los partidos. Los afiliados a los partidos políticos están para muchas más cosas que para pagar cuotas. Es necesario que estos militantes recuperen el crédito y la confianza en sus partidos, y para hacerlo no cabe otra que realizar congresos abiertos donde los afiliados puedan intervenir libremente y votar por esta o por aquella persona que quieran que les represente en su partido y en unas elecciones. El autoritarismo del dedazo es un apoyo más a la quiebra del sistema. Un afiliado, un voto.

Es muy complicado que los ciudadanos confíen en los partidos políticos cuando ni los propios afiliados lo hacen. Y para recuperar esa confianza hay que involucrar a los afiliados al partido. No basta llamarles para acudir de interventores y apoderados. No basta con que paguen sus cuotas. Hay que integrarlos en el tejido del partido para que se sientan partícipes de las decisiones y, sobre todo, que puedan elegir a la persona que quieren que les represente. Democracia.

Los partidos deben buscar el modelo de voto libre, secreto, y directo. Después llegará el momento de buscar las listas abiertas en las elecciones, algo igualmente necesario, pero eso lo comentaré en otro artículo.

O los partidos políticos deciden abrirse democráticamente a sus bases y a su militancia, o el futuro de estos partidos es oscuro, con el consiguiente peligro para el sistema democrático actual.

2 comentarios:

El Abuelo de Los Ángeles dijo...

Estamos viviendo unos momentos Pedro en que se hace cada vez más necesario escuchar a los afilados como tu dices no se nos puede tener en la "despensa" y sacarnos cuando hay unas elecciones para trabajar y mientras tanto ¡¡olvidados!!, o nos democratizamos desde dentro o desaparecemos.

El Abuelo de Los Ángeles dijo...

Estamos en un momento Pedro en que el descrédito hacia los partidos crece a diario y los afiliados exigen un trato democrático en el funcionamiento de los mismos. No te pueden tener en la "despensa" y sacarte cuando les interesa a algunos, queremos participar de la vida del partido, del día a día y no solo cuando algunos nos necesitan.