17/7/13

Pérdida de valores.

No recuerdo yo, a mis 39 años, que en España se llegase alguna vez a tal pobreza de valores. La politica lo ha invadido todo. La calidad humana fue destruida por el Gobierno ZParo.

Todo esto parece que carece de importancia pero es muy grave para las generaciones presentes y futuras, por lo que es más urgente que nunca buscar radicales medidas de cambio. No podemos permitir que la corrupción, que tanto daño hace, se vea con absoluta normalidad.

Políticos de diferentes partidos se corrompen y con un rictus de falsa sonrisa esconden la traición a su dignidad, si es que la han tenido algún día.

El PSOE en cada rincón de España está más pendiente y centrado en sus personales prebendas. Todos desean ser presidentes o Alcaldes. La unidad no les interesa y  mienten sin que les entre frío ni calor. Triste espectáculo.

Se ha corrompido la política por culpa de cuatro chorizos de todos los colores. Sepulcros blanqueados que se llenan la boca cínica e hipócritamente en alabanzas al actual sistema que ellos mismos se estan encargando de destruir.

La grandeza del político de verdad se debe reflejar en su calidad humana, en la mística de su quehacer diario. Nobleza que ha de llevarnos a vivir con dignidad, que se produce teniendo calidad en el saber ser hombres y mujeres llenos de grandeza humana; calidad que por su profundidad nos hace personas dispuestas a todo por mejorar la vida de los ciudadanos.

Estamos viviendo una calidad democrática mediocre, donde muchos políticos se someten por temor y cobardía hacia lo que ordena el máximo líder sin chistar,  porque, con el actual sistema, el que se mueve no sale en la foto, como decía aquel. Mal sistema pues.

Parece que hemos perdido la sensatez, la cordura, el sentido comun, esa mirada valiente y serena. Se han prostituido todos los valores, en algunos políticos brilla por su ausencia la voluntad de sentirse honesto, porque hay políticos que se compran y son corruptos y muchos de nosotros nos negamos a ser complices de la cobardía, del silencio complice, de que la indiferencia nos ciegue y los cánticos pseudo revolucionarios de la izquierda nos adormezcan.

Creo que, tal y como pinta la cosa, es necesario generalizar, y mientras los partidos políticos no recuperen la calidad humana, calidad que en muchos casos se pierde cuando políticos de gran altura se marchan (véase Esperanza Aguirre, María San Gil, etc...) o simplemente son apartados de la primera fila política por hacer precisamente eso que es tan necesario, como es la crítica (lo que demuestra la falta de democracia interna en los partidos políticos) como puede ser Alejo Vidal Quadras, Santiago Abascal, etc..., seguiremos teniendo políticos que se corrompan y, por lo tanto, el sistema marchará por donde la espalda pierde su nombre.

Hay que regenerar la política y los partidos políticos. Hay que democratizarlos. Hay que cambiar el sistema electoral y tenemos que ir hacia las listas abiertas o el modelo alemán para que los políticos recuperen los valores éticos y morales que son reflejos de una vivencia cotidiana, de todo hijo bien nacido, que nos han de guiar en la lucha por una democracia mejor.

Esta lucha debe nacer desde las bases de los partidos politicos y, como no puede ser de otra forma, de esos políticos de los partidos que piden una democracia interna real en los partidos. De esa manera, esa manera que a día de hoy es reclamada y pedida por la inmensa mayoría de los españoles, podremos comenzar a construir de nuevo la credibilidad de los ciudadanos ante los políticos. Lucha que ha de nacer, repito, desde la propias bases y de los militantes de los partidos políticos.

De no ser así, el actual sistema pasará de la agonía actual a una muerte temprana. Tiempo al tiempo.

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