2/7/13

El desafecto en la politica y las listas abiertas.

Hace poco ha salido el estudio con un resultado no tan sorprendente: 3 de cada 4 ciudadanos se siente desafecto de la política. Este resultado, no por ser poco sorprendente, es peligroso.

El alejamiento de los politicos de los ciudadanos, el hooliganismo hacia las siglas del partido, la supuesta impunidad judicial, la corrupción y la crisis económica son algunos de los pilares donde reposa este desafecto y descontento generalizado.


Una de las peores cosas que se puede hacer en política para convencer a los ciudadanos que no tienen una adscripción ideológica fuerte a ningún partido o candidato es practicar el hooliganismo: “mi partido todo lo hace bien” “grácias a mi partido se hace esto y lo otro” sin un atisbo de autocrítica o de criterio individual y separado del de la propio organización.


Lo más fácil para conseguir que alguien se sienta desafecto y se aparte aún más de la política es que alguna persona se acerque con un criterio diferente al del partido y este le responda con sectarismo sin fisura para la crítica. Algo bastante común.

Las propias estructuras actuales de los partidos políticos tienen enormes dosis de rituales que consiguen reforzar “la unidad”, el culto al líder, el sentido de colectivo, que tiene cierto aspecto positivo pero que tiende a anular la disidencia.

Las organizaciones políticas no están preparadas para unos militantes con sus criterios individuales aplicados hasta las últimas consecuencias… y eso es algo que cualquier activista encontrará. Es la dicotomía entre pertenecer a un colectivo para conseguir objetivos políticos compartidos y que este colectivo se oponga a la disidencia y el pensamiento libre y transparente.


En una sociedad como al actual,  intercomunicada, cualificada y empoderada, donde la tecnología actual permite unos niveles de interactuación impensables hace unos años, cada día más la tentación que surge en los ciudadanos es el ejercicio individual del poder político y la exigencia de mayores cuotas de participación política, cuando no de mecanismos de democracia directa.


Las listas abiertas, las primarias, la apertura del debate político interno, las decisiones colegiadas, la escucha activa, la utilización exhaustiva de las tecnologías de la comunicación, la extensión de la capacidad propositiva y el trabajo en red van a ser los rasgos identificativos de las organizaciones políticas del S. XXI, y efectivamente van a generar batallas internas, pero es, a día de hoy, la única forma de acercar tanto a los partidos políticos, como a la política a los ciudadanos.

Hemos madurado como Democracia y como ciudadanos, y queremos poder elegir a quien queremos que nos represente. Con las listas cerradas y con el actual sistema electoral esto es imposible, por lo que la desafección irá en aumento a la par que la desilusión. Tenemos que cambiar todo esto para recuperar el crédito perdido. Es la única forma de que la persona electa defienda de verdad los intereses de los ciudadanos que lo eligen y no únicamente los intereses impuestos por el partido de turno, como pasa en la actualidad.
En internet se respira ese aire fresco de autocrítica. Yo espero que esto no sea la única fuerza que potencie la visión abierta, participativa, transparente y autocrítica , porqué por si sóla jamás conseguiremos el cambio necesario para recuperar el crédito perdido (de forma merecida).
Nos esperan tiempos duros en los que la crisis y las crisis que vendrán se irán superponiendo, los problemas se estratificarán unos sobre otros y faltarán líderes de la talla de los grandes conductores de la historia para encarnar el destino de los pueblos. No es tiempo para pelearse por una sigla, sino que lo que se requiere es alumbrar una “gran síntesis” político,doctrinal,económico y social. Lo que hoy se requiere no es el apoyo a tal o cual sigla, sino la voluntad de construir un nuevo modelo que acerque a los ciudadanos a la política y se recupere el espacio perdido…

En definitiva, podemos hacerlo bien o mal, pero como no cambiemos las actitudes y problemas subyacentes de la política la desafección seguirá siendo el mal endémico de la política del siglo XXI... y esto es muy peligroso y pone en serios aprietos la democracia.





1 comentario:

Anónimo dijo...

Es normal que halla desafecto de los ciudadanos hacia esta casta política , que solo piensa en como favorecer al partido que le a puesto en la lista electoral. Salvo raras excepciones , los políticos se olvidan por quien están en esas listas , están por ciudadanos que confían en ellos para resolver los problemas que nos acucian, y que esperan de ellos honradez,seriedad y respeto. Si un político cae en la indecencia de pensar que puede hacer lo que quiera solo porque el pueblo lo a votado esta muy equivocado. El pueblo no es tonto.Lo que pasa esque algunos políticos se hacen rodear de asesores tan mediocres como ellos mismos,eso hace que la política y los políticos estén tan alejados de la realidad.Normalmente los políticos no tienen la dignidad de reconocer que cuando lo hacen mal o no saben lo mejor es retirarse y dejar el puesto. Eso es decencia Democrática.Lo que pasa esque algunos no han trabajado nunca que no halla sido bajo las faldas de las juventudes de su partido. Si esta casta política, fuera mas decente,menos corrupta y mas honrada los ciudadanos de este país estaríamos mas cercanos , y participaríamos mas de la política. Un salu2