24/2/12

Un huerto de lo más especial en Alcorcón

23-02-2012 - Laura Biela -
Niños, mayores, universitarios y asociaciones de vecinos son algunos de los colectivos encargados de gestionar los huertos en la región. En Alcorcón existe uno de muy especial, gracias a los ciudadanos que participan en él. Todos son discapacitados intelectuales.

Labrar la tierra, instalar los riegos en los viveros y desbrozar las malas hierbas que van creciendo son algunas de las acciones que realizan a diario estos chicos. Todos ellos, mayores de edad, forman parte del Centro Ocupacional Carlos Castilla del Pino, ubicado en el número 1 de la avenida de Las Retamas de Alcorcón. "Contentos y muy ilusionados", así es como se encuentran los propios jóvenes cuando van al huerto, de 400 metros cuadrados de extensión, "pasamos mucho frío en la calle pero nos lo pasamos bien", explica Óscar, uno de los quince jóvenes con discapacidad intelectual que se encarga de 09.00 a 14.15 horas de cuidar este espacio.

Aunque estos chicos no están solos. En su trabajo diario les acompañan María Torres, profesora del taller de Jardinería de este centro, y cinco voluntarios mayores. Estos asisten los martes y los jueves de 09.00 a 12.00 a echarles una mano con el huerto. "Nosotros hacemos mayoritariamente las cosas y ellos nos miran y aprenden. Algunos de ellos incluso nos ayudan con las tareas", explica José Torrescusa, uno de los voluntarios. Por su parte, Segundo Gutiérrez asegura que los chicos "no calculan donde tienen que pisar y hay que tener cuidado. Aunque son muy obedientes y hacen todo lo que se les pide, tenemos que estar muy pendientes".

El objetivo es que todos ellos valoren la tierra y aprecien los productos que esta nos da. "A muchos de los niños les preguntas de donde sale la leche y no te lo sabe explicar. Es fundamental que sepan mates, física y filosofía, pero también que conozcan el entorno y que sepan los tomates que comen no salen del supermercado", explica Daniel Moro, presidente de la asociación Ciudades Comestibles, la entidad encargada de gestionar toda la red de huertos de los colegios de Alcorcón.

Positivo para todos

Participar en el huerto es una tarea que beneficia "a todos", comenta Torres. En su caso, le aporta conocimientos de jardinería, "un tema desconocido para ella; a los jóvenes discapacitados les permite relacionarse con chicos de edades distintas" y a los voluntarios "ocupar parte de su tiempo libre haciendo algo que les gusta". María Torres está encantada con su labor, igual que estos chavales, porque todo trabajo tiene su recompensa. Y este más, ya que se comen todo lo que siembran: patatas, habas, ajos, cebollas, lechugas, escarolas, guisantes, acelgas...

Todo ellos trabajan con mucho ilusión y "les encanta hacer lo que hacen", comentan los voluntarios, pero a la vez piden más colaboración por parte del Ayuntamiento de Alcorcón. "Lo único que nos suministran desde el Consistorio es el abono para la tierra y las plantas, nada más", explica Segundo Gutiérrez. "Para nosotros es muy importante que los niños conozcan la tierra, pero por lo que veo este aspecto en la localidad queda en un segundo plano. Lo tenemos que pagar todo nosotros y me da la sensación que el Gobierno local no tiene ningún interés en este tema", afirma el vicepresidente de la asociación Ciudades Comestibles, Julio Gutiérrez, quien asegura que todas las semillas con las que trabajan proceden de los huertos de los propios voluntarios y las que no tienen las compran, "pagándolas de nuestro bolsillo", se queja este voluntario. No obstante, después de muchas gestiones, la asociación Ciudades Comestibles ha conseguido una ayuda de 10.000 euros de Unnim, una caja de ahorros catalana. "Dinero que vamos a aprovechar para comprar todo lo que nos hace falta para los huertos", explica Moro.

Lista de espera

La idea de crear huertos en las escuelas alcorconeras y en este centro ocupacional nace hace cuatro años, cuando la Concejalía de Mayores de este municipio habilitó un espacio del Centro Municipal Salvador Allende para construir un huerto para este colectivo. Con esta iniciativa, que surge para que los mayores estuvieran de alguna forma ocupados, nace también la asociación Ciudades Comestibles.. "Y poco tiempo después de comenzar con 'nuestro' huerto, este centro nos pidió ayuda", explica Moro, "ellos ya lo habían intentado por su cuenta pero con el tiempo María no se veía capaz de gestionarlo ella sola. Por ello, comenzamos a colaborar algunos voluntarios".

Y a raíz de esta petición del centro ocupacional, lo hicieron otros tantos colegios más de la localidad. "En estos momentos trabajamos con siete, aunque 16 centros están a la espera", apunta Moro, quien tiene la sensación que "la idea ha ido calando, que ha cundido el ejemplo y que los colegios de Alcorcón se han dado cuenta que un huerto es algo importante para los niños. Que los chavales salgan del colegio con una idea de respeto hacia las plantas, hacia el agua y hacia el medio ambiente es muy importante". La asociación Ciudades Comestibles está a la espera de que el Consistorio habilite los espacios para el huerto en los centros escolares interesados para que los voluntarios puedan comenzar a trabajar.

Para Daniel Moro uno de los aspectos más "bonitos" de este proyecto es que los voluntarios, alrededor de una treintena participan a diario en los huertos escolares, lo hacen "con amor, agrado y entusiasmo. Es lo más importante. Todos lo que hacemos es de forma desinteresada, sin ninguna remuneración", comenta Moro, ya que su objetivo no es el dinero, "sino que los más pequeños aprendan".

http://www.madridiario.es/2012/Febrero/municipio/alcorcon/212983/alcorcon-huerto-discapacitados-centro-ocupacional-salvador-allende-mayores-voluntarios.html

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