23/12/09

Una última oportunidad política.

Más allá de nuestras opciones políticas y de nuestro juicio sobre cada una de las candidaturas políticas, tod@s estaremos de acuerdo que en las próximas elecciones municipales, l@s vecin@s de Alcorcón tenemos que alejarnos del precipicio y buscar una solución diferente que busque lo mejor para Alcorcón.

En ese contexto, se podría decir que tenemos que lograr un cambio al frente del Ayuntamiento. Hay que apostar por quien pueda cambiar de rumbo el Ayuntamiento y quien parezca reunir esa combinación, tan difícil de encontrar, de principios, buenas ideas, e ímpetu político que será necesaria para hacer frente a los abrumadores desafíos de Alcorcón.

Sin embargo, para que se consiga ese cambio será necesario que cuente con el apoyo y la buena fe de cuant@s más apoyos electorales, mejor. La clave estará en lograr una nueva generación de personas con capacidad comprobada para ganar elecciones, a fin de quitarles el dominio a los viejos jefes, que no están en contacto con la realidad actual de Alcorcón.

Tenemos que ver que el programa sea ambicioso y exhaustivo para abordar los principales problemas de Alcorcón. Aunque la mayoría de sus propuestas, si no todas, serán objeto de aguerridos debates, l@s vecin@s de Alcorcón debemos exigir que los líderes políticos pasen del disenso al consenso y del debate a la acción en los temas claves, de lo cual dependerá el éxito o el fracaso de la regeneración política tan necesaria en Alcorcón.

Necesitamos un cambio en Alcorcón. La política cascallanil está agotada. Me lo imagino melancólico en su soledad. Desvelado, ante el inevitable derrumbe de su falsa revolución. Pero él solo se lo ha buscado. Ponerse de espaldas a l@s vecin@s tiene un coste político. Y ya queda menos para cobrarlo.

En un esfuerzo para mantener el ánimo en sus huestes perfila sus nuevas estrategias para el mantenimiento del poder. Estas actitudes marcan su paso hacia su muerte política. Lamentándolo por él, su obsesión de poder no le permiten ver que a pesar de todo, dentro de la democracia tiene oportunidades. La democracia es amplia y hasta permisiva.

En su desesperación no comprende que puede sobrevivir en la política. Para ello debe comenzar por aceptar la realidad que está viviendo. Entender que l@s vecin@s que de una manera mayoritaria y apasionada se le oponen, tienen sus razones. Que no son una turba de engañados por la oligarquía y la oposición. Que Alcorcón no puede manejarse con mensajes maniqueos donde los buenos son todos los que me apoyan y los malos el resto.

La supervivencia política de Cascallana, dependerá fundamentalmente de aceptar que los adversarios se merecen respeto y l@s vecin@s también. Que las mayorías deciden, incluso cuando en nuestro fuero interno pensemos que están equivocados.

En este escenario debe comprender que su supervivencia dependerá de aceptar las decisiones de l@s vecin@s y volver a ocupar un lugar en la oposición que vendrá. Por el contrario, si su ambición de poder lo lleva a querer aferrarse a éste por encima de cualquier consideración o escrúpulo, estaremos entonces, presenciado los últimos días de Cascallana en la política de Alcorcón.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

El cambio solo es posible si Fernando Diaz se va a su casita con todos los incompetentes que tiene a su lado.
Esperemos que Eperanza aguirre tome pronto la decisión de remodelación de gobierno y se produzcan los cambios anunciados.
Si estos tipos siguen en el PP alcorconero, tenemos senadorzuelo de alcalde para los restos.
¿Dónde está el PP estos días?.
¿Esquiando en Baqueira?.
Venga hombre, todos a su casa!!!
Es una vergüenza que estos señores y señoras, que han cobrado en Diciembre cada uno más de un millón de pesetas, entre sueldo y pagas, estén de vacaciones, sin hacer nada. Mientras ls alcorconeros sufrimos la tiranía del paro y del Alcalde impresentable.
Por favor, a su casa ya!!!!

Anónimo dijo...

Fernando Diaz sabe que tiene los dias contados como portavoz de Alcorcón, como presidente (que viene una gestora de aúpa con viejos amigos suyos) y como candidato (ya toca a una mujer).
Lo que ocurre es que está calladito, porque esa tropilla de pseudoconcejales que ha montado andan con el mosqueo detrás de la oreja, y se le subleban cada dos por tres.
La mayoría de ellos saben que su tiempo se acabó. Y se resignan cobrando el suelazo mensual, madrugando poco, paseando al perrito, y llendo de cañas , o de copas (cuando toca conspirar, aunque hayan cambiado de lugar).
El problema (a Dios gracias), es que en los "nuevos tiempos" que se avecinan, no tienen cabida ninguno de ellos. O casi.