30/11/09

La participación ciudadana como parte del Municipalismo.

Hoy he leido el blog de mi amigo Mi Alcorcón (http://mialcorcon.blogspot.com/) un artículo que aconsejo a todo el mundo, titulado "Historia de las Juntas de Distrito en Alcorcón".

He contestado a tal artículo deslegitimando en cierta medida, lo que hoy son las Juntas de Distrito, algo que no se asemeja en nada lo que yo pienso y siento como política participativa municipal.

Parto de la base que creo en la política participativa como la antítesis del electoralismo. La práctica política actual se basa en el sistema de representación a través de los votos. El electorado delega las funciones políticas al político, que ejerce de representante electo durante cuatro años.

Este sistema de baja participación vecinal ha derivado, prácticamente desde sus inicios, en un sistema electoralista de ruptura vecinal donde existen dos clases incomunicadas: la clase política y la clase vecinal. Así, la representabilidad del sistema electoralista queda deslegitimada, ya que los anhelos y voces de l@s vecin@s no están representados en el Municipio dirigido por una clase prácticamente antagonista de los votantes.

El estamento político ejerce las funciones políticas usurpadas a l@s vecin@s a través de elecciones cada cuatro años, captando sus votos a través de un marketing político ponzoñoso y deshonesto cuyos programas nunca cumplen.

Con este panorama, l@s vecin@s van perdiendo el interés en un método de representación que debería conseguir todo lo contrario: la involucración total de l@s vecin@s del Municipio. El sistema democrático actual basa su existencia en un acuerdo tácito entre l@s vecin@s, asentado en la legitimidad del voto representativo. Si ese voto es flojo, minoritario, rutinario y está desmotivado, el sistema carece de sentido.

La participación ciudadana es el sistema de construcción municipal por y para l@s vecin@s. A diferencia del electoralismo que sólo pide el voto cada cuatro años, y el silencio posterior, la participación ciudadana llama a construir y participar al vecin@ dentro del actual sistema de representación política. Se trata de revolucionar las instituciones municipales para que estas ofrezcan dinámica y eficientemente alternativas y soluciones a través del trabajo de todo el municipio.

El trabajo debe estar encaminado hacia la estructuración de una comunidad viva, donde el municipio como entidad política y territorial adquiera el poder necesario para poder constituir una plataforma de representación ciudadana. El Municipio, como una “familia política”, deberá ser un organismo vivo compuesto por l@s vecin@s, y no por una clase política excluyente. Para tal efecto es preciso un cambio de concepto radical: el Municipio no es una estructura de políticos, es una comunidad de vecin@s.

La elección de representantes políticos significará un contrato entre l@s vecin@s y el representado de trabajar juntos en un proyecto. Este cambio conceptual es contrario a la delegación: es una llamada a la participación y al trabajo. El Municipio como comunidad será la viva representación de la ilusión política, social, cultural y económica de l@s vecin@s.

Los representates electos, en un sistema de participación ciudadana, deberán dotar al Municipio de foros donde l@s vecin@s no sólo puedan expresarse, sino debatir y sobre todo construir. Estos foros se organizarían a modo de consejo donde estarían representados los distintos movimientos ciudadanos. Cada foro estaría concretado en un tipo de problemática: foro de la vivienda, foro de la cultura, foro del trabajo etc...

Este tipo de organización involucra a l@s vecin@s en los organismos que le representan, reforzando la legitimidad del sistema representativo en los Municipios a través de su participación. Armoniza la relación entre cargos electos y los electores, que trabajarían mano a mano para la consecución de los objetivos y programas políticos. Impulsaría la vida social y política del Municipio, ya que todos los esfuerzos ciudadanos trabajarían en sinergia. Reactivaría la transparencia política y eliminaría el vasallaje y oscurantismo de los Municipios de hoy en día.

El Municipio debe volver a ser el centro de la vida política y la participación ciudadana la herramienta para su legítima representación.

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