18/10/09

Sobre la lealtad en un grupo político.

Ayer por la tarde tomaba un café con un buen amigo, ex-concejal socialista de Alcorcón, y charlábamos sobre la política en nuestro Municipio. Y esto no pasaría a ser una simple anecdota personal si no fuera porque algo me llamó poderosamente la atención.

Hace ya algunas fechas tomaba café con el Concejal del PP en Alcorcón Antonio Sayago y dos amigos más. En esa conversación salió a la palestra el tema del lider y del equipo que debe acompañar el líder.

En el café de ayer con el ex-concejal del PSOE en Alcorcón su opinión sobre el equipo que debe acompañar al lider era prácticamente la misma que la que me expuso el Concejal del PP. El equipo debe ser el más leal.

El que suscribe siempre ha defendido, y defiendo, que los que acompañen al líder deben ser los mejores, los más capacitados y, cierto es, con lealtad. Pero ¿que tipo de lealtad?¿Quien es más leal el que le dice al lider que se está equivocando o el que todo le parece bien?

La formación de los políticos es importante. No podemos confiar nuestros votos al primer inepto que nos presentan en un cartel con un rostro más o menos agraciado por obra de la naturaleza (Photoshop). Al político se le debe exigir una formación mínima.

Partamos de la base de que un buen liderazgo político es aquel que no existe por no ser necesario. Esto ocurriría si las organizaciones políticas o las instituciones fueran vivas, tuvieran equipos fuertes y formados a los que se les permitiera trabajar, proponer y decidir. Pero esto no es casi nunca así. Como decía John F. Kennedy ,el líder no debe tener miedo a rodearse de personas, al menos, tan inteligentes como él. Pero ha de tener un trato afectivo y comprensivo con ellos, a los que debe ver siempre como sus aliados y nunca como sus enemigos. No menospreciarlos ni ningunearlos. Con los externos a él, debe ser respetuoso estén por la colaboración o no. Pero rechazando siempre a los que solo buscan prebendas, favores y engordar su ego o su cuenta corriente.

Hablando de lealtad en política. La lealtad en política es para con l@s vecin@s a quien se debe representar. La lealtad como la fidelidad no pretende premios o recompensas. Es compromiso con uno mismo. Es convicción. Es juramento inefable. Identidad con una creencia, con una ideología. Como expresa Maurice Nédoncelle (De la fidelité) es la fidelidad, esencialmente fidelidad a una fe, o fidelidad a un valor, o fidelidad a los seres o “valores vivientes”.

Hay tres ámbitos en los que incide el valor de la lealtad en la actividad política. El primero, sin necesidad de ser el más importante, es en el plano del propio referente político, es decir el grupo al que se pertenece, el partido, movimiento o corriente y que tiene como fin principal la reciprocidad, es decir, se da apoyo al grupo para recibir apoyo del grupo.

En segundo término, la lealtad es con los principios. Ser parte de un partido político no significa renunciar a la capacidad de reflexión ni implica acomodar los propios principios a los que sostenga la colectividad a la que se pertenece. Parte de la democracia interna de los partidos supone que hay áreas en las que se pueden producir discrepancias y ello debe ser respetado por ambas partes sin que obligue a romper el vínculo entre ambas. Una situación distinta es cuando el militante o el partido han tenido una evolución en sus posturas que lleva a que la convivencia no sólo sea ingrata sino que pierda todo sentido, en la medida que los partidos son la suma de los individuos que comparten una misma visión de sociedad.

Finalmente, la que es más importante para las personas que no forman parte de la subcultura de los partidos políticos: La lealtad con la verdad y con los electores. Esta es la que podría tener más relevancia a la hora de juzgar a quienes renuncian a un partido para competir como independientes. ¿Estás siendo leales con sus principios, han llegado a la conclusión que sus tiendas ya no son las mismas a las que entraron o que ellos mismos han cambiado sus opiniones; o simplemente han preferido el camino de la independencia al no recibir el apoyo que esperaban de sus partidos? ¿Estas personas desean ser candidatos para representar a la ciudadanía o están empeñados en una aventura para satisfacer sus legítimas ambiciones?

Dicho todo esto y para terminar este artículo, me reafirmo en lo que he dicho siempre. El líder debe rodearse de l@s más válid@s. La lealtad se gana siguiendo la línea llevada para que esos de los que se rodea se unieran al proyecto.

PD. No expongo el nombre del ex-concejal socialista porque no goza de la simpatía de Cascallana y como es amigo, yo cumplo mi palabra y mantengo su anonimato.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Quién dices que debería rodearse de los más válidos: Cascallana o Diaz?
¿Quién dices que está rodeado por "leales" de los que sólo le dicen lo que quiere oír: Cascallana o Diaz?

Pedro dijo...

ambos.

Anónimo dijo...

Sres. el PP no va a presentar a Díaz de candidato ademas todos los actuales concejales van fuera excepto Laura Pontes, por estos problemas del PP puede ser que otra vez gane el PSOE en Alcorcon.
Pedro si tienes amigos en el PP preguntales y veras