15/2/09

Debemos hacer de la participación ciudadana una realidad.

La Concejalía de Participación Ciudadana es una de las Concejalías que desapareció de nuestro Ayuntamiento, pero que responde al deseo del que suscribe de abrir nuevos cauces de comunicación con los vecinos, promover el asociacionismo y contar con todas las opiniones, articulándose sistemas de participación en torno a realidades territoriales como los barrios.

La participación de los ciudadanos en la vida municipal es un derecho ampliamente reconocido en nuestro ordenamiento jurídico. En Alcorcón la participación ciudadana tiene una larga tradición desde la llegada de los Ayuntamientos democráticos. La creación de una Concejalía de Participación Ciudadana supondría el compromiso de considerar la participación de los vecinos en el eje fundamental, es decir, en el funcionamiento de la vida municipal.

Desde el punto de vista de la Administración Local, el objetivo de la participación ciudadana consiste en poner en manos del ciudadano los cauces necesarios, ágiles y flexibles, que permitan construir entre todos la ciudad deseada. Del mismo modo, el Ayuntamiento ha de potenciar los acuerdos entre los distintos agentes sociales y debe ser capaz de adquirir compromisos compartidos que persigan el logro de proyectos comunes. Esta es la teoría, que debe nacer en un Marco Institucional y en un Reglamento de Participación Ciudadana, para terminar materializándose en acciones concretas.

Entro todos debemos crear un reglamento con la pretensión de fortalecer el movimiento asociativo existente, impulsar mecanismos de información y control por parte de las entidades de la gestión municipal y, en definitiva, intentar hacer más transparente la acción del gobierno municipal.

Como todos sabemos, a los actuales políticos eso de la trasparencia en la gestión y en todos los ámbitos de gobierno les da alergia o algo parecido.

Una de las primeras premisas para iniciar la creación del nuevo reglamento sería conseguir un texto normativo lo suficientemente flexible para poder adaptarse permanentemente a las necesidades, y además, que sea lo suficientemente sencillo y comprensible para sus destinatarios. Todos hemos conocido reglamentos de Participación Ciudadana que en vez de facilitar los procesos de participación los encorsetaban y limitaban, provocando el efecto contrario al deseado: la desmotivación por parte de las entidades. Entiendo que un Reglamento de Participación Ciudadana no es útil si se limita sólo a crear canales, espacios, órganos, etc..., para que se constate el derecho a participar pero no se ejercite ese derecho.

La segunda premisa tiene que ver con el concepto mismo de Participación Ciudadana, y es, de hecho, el corazón del Reglamento de Participación Ciudadana. Todos somos conscientes que existe un elevadísimo porcentaje de personas que no quieren o no pueden participar en asociaciones y tienen el derecho de participar en la gestión municipal. Entiendo que la democracia no es sólo ejercer el derecho de sufragio cada cuatro años, sino que, las decisiones de gestión cotidianas afectan por igual a las personas, estén o no asociadas y por lo tanto tienen también el mismo derecho a participar de su gestión.

Para ello tendremos que acordar la creación de un Foro Ciudadano donde la mayoría de las personas fuesen elegidas aleatoriamente y quisieran participar, se establecieran mecanismos flexibles para poder participar en los consejos y se acercaran las decisiones de gestión, sobre todo en infraestructuras, al conjunto de los ciudadanos y ciudadanas afectados, mejorando los procesos de información y sugerencias, optimizando y potenciando las distintas posibilidades que los medios técnicos nos
permiten ahora. Hoy en día, con internet, esta iniciativa es mucho más sencilla y bastante más aplicable.

En fin, regeneración democrática, regenaración encabezada por los vecinos de Alcorcón, que al fin y al cabo son los que sufren directamente los errores y la falta de trasparencia de los politicos actuales.

1 comentario:

Pepucho dijo...

Pienso que aunque designemos la democracia con un sustantivo, no es nunca una cosa ni un producto acabado y permanente. La democracia es un proceso y un hábito de actuación humana que pervive mientras esa actuación y esos hábitos persisten pero desaparece cuando las intenciones y las obras se corrompen. La democracia debe ganarse día a día. Una manera de hablar, al fin y al cabo, pues la democracia no es algo que se gane. No hay un camino hacia la democracia, la democracia es el camino, aquel camino que se hace al andar, como decía Machado, distinguiendo así, en la palabra "camino", entre el aspecto verbal y el aspecto sustantivo y entre el hacer y lo hecho.
Los políticos más inteligentes, deseosos de curarse en salud, apoyan el establecimiento de cauces de participación cívica y de diálogo, mientras que los más obcecados ven en ese diálogo un peligro contra su libertad de decisión. La actitud de éstos últimos podría calificarse de "exhibicionismo del poder" consistente en que lo importante para ellos es quién manda, no la calidad de lo mandado. Les es difícil comprender que el escuchar opiniones ajenas no mengua el poder del que toma la decisión, pero le ayuda a tomar una decisión más adecuada que además aumenta su credibilidad.
Participación es actuación participativa y participación cívica, es la manera de obrar en que consiste la democracia, considerada como forma de actuar y no como estructura. Ni siquiera puede ser la democracia un mero hacer, pues el hacer es un medio supeditado a su producto o resultado. Pero la democracia es un obrar que tiene su fin y su valor en sí misma. Mientras el hacer termina una vez logrado el resultado que lo justifica y da sentido, el obrar es al mismo tiempo acción y sentido, pues no busca otro resultado que la propia actuación.
El debate participativo puede seguir dos vías diferentes: el del activismo contestatario y el de los experimentos de formas de diálogo legitimador del parlamentarismo, organizado por iniciativa de los responsables políticos.
Si eres un político inteligente apoyarás el establecimiento de cauces de participación cívica y de diálogo, mientras que si el político es caciquero y obcecado verá en ese diálogo un peligro contra su libertad de decisión. La actitud de éstos últimos podría calificarse de "exhibicionismo del poder" consistente en que lo importante para ellos es quién manda, no la calidad de lo mandado. Les es difícil comprender que el escuchar opiniones ajenas no mengua el poder del que toma la decisión, pero le ayuda a tomar una decisión más adecuada que además aumenta su credibilidad.
Este comentario va en recuerdo de la Asociación de Vecinos Parque Oeste de Alcorcón. con quienes el pasado miércoles algunos miembros de UPyD mantuvimos una interesante reunión. Nos admiró su capacidad de lucha, su sinceridad y su buen hacer en defensa de su barrio.