7/1/09

¿Políticos o funcionarios?

A determinados politicos, esto del funcionario les va en la sangre. Eso sí, sin aprobar una oposición y, en algún caso, lejos de los requisitos necesarios para optar a una plaza funcionarial en determinadas categorías. En otros casos, y lo que es más grave, con carencias en formación.

Cualquier ciudadano que quiere dedicarse a la política por vocación o afición sólo tiene dos caminos. O es funcionario para tener asegurada la comida cuando deje la política o vive toda la vida pegado al sillón que le facilite el partido correspondiente. Esto le será bastante fácil reconocerlo en Alcorcón.

Cuando se opta por la segunda opción, observamos, muy de cerca en el caso de Alcorcón, sólo se dedican a la política los que han buscado un sueldo a la sombra de un partido y que, en un caso su faceta en la vida privada no es nada reseñable y lleva en política más años que Matusalem, y en el otro caso, porque tiene un sueldo y un puesto que, con sus cudalidades académicas y profesionales, jamás podría optar en la vida privada. Por eso se aferran a sus puestos de la manera que lo hacen y no los despegan ni con espatúlas, aunque tengan que realizar acciones bastante anti democráticas para seguir chupando de la teta.

Por eso se extiende la voz de que cada vez a la política se dedica gente más mediocre. Sólo quienes no pueden buscarse la vida de otra manera, porque si dan el paso no pueden volver a ejercer su profesión cuando dejan la política o porque se han acomodado a un estatus lejos de la realidad profesional que por méritos propios podrían optar.

Para poner orden en tanta corruptela lo que debe hacerse es crear leyes con todas sus consecuencias limitar el acceso a la política y el tiempo que se puede dedicar en un puesto. Porque de lo contrario lo que hacen los partidos es disponer de una larga lista de feligreses que hacen siempre la voluntad del jefe para seguir ganando el sueldo, algo que los vecinos de Alcorcón tenemos muy cerca.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo. Los políticos de Alcorcón han creado una nueva profesión. La de político. Viven de ello toda su vida. Estoy a favor de proponer límites de tiempo a la hora de poder ejercer esa nueva profesión que estos han creado.

Pepucho dijo...

Recuerdo, allá por las primeras elecciones democráticas en Alcorcón, el auge que adquirió el partido socialista con Felipe González al frente de un partido político con tremendo respaldo popular. Supuso un cambio político que perduró durante varias legislaturas debido, como digo, al gran apoyo popular.

Aquí en Alcorcón, en aquellas primeras elecciones municipales de 1979 también gano el PSOE, con José Aranda Catalán, alcalde muy querido por el pueblo pues era llano y muy participativo, a la cabeza (qué distinto del que hoy tenemos tan autoritario y tan cacique).
Fueron cinco legislaturas consecutivas de predominio socialista, 20 años de aposento ideológico socialisto, y digo bien "socialisto", pues, como comento, era listo todo aquel que se arrimaba al calor del socialismo acomodaticio. Fue en estos años pasados de pleno auge sindical. Los sindicatos ejercían una muy excelente labor (laboral y de empleo municipal); mencionar aqui en Alcorcón a UGT, en aquella sede de la calle San Isidro, patrocinador y regulador soterrado del empleo municipal, pues, ¿cuántos de los que hoy rondan los cuarenta o cincuenta años se afiliaron al sindicato?, pues era el requisito previo para alcanzar una plaza de empleo municipal.

En Alcorcón, mucha gente se subió a aquel carro socialista, con o sin ideología, era de interés estar afiliado al partido socialista o al sindicato UGT; era la ideología que te buscaba un buen puesto de trabajo bajo el amparo municipal.

Ese afán de funcionario está muy arraigado en nuestro pueblo, y a las pruebas me remito: multitud, multitud de enganchados y designadoas a dedo en Ayuntamiento, UPA, centros Cívicos, Bibliotecas, colegios, policía, bomberos, etc, etc.
El PSOE tiene el voto seguro de quienes da de comer.
Otro día seguiré...

Anónimo dijo...

Definición exacta de Cascallana y de Díaz.