25/1/09

¿Crispación?no, que va; Democracia.

Cuando alguien o algo molesta, se encuentra dentro del género humano el ataque hacia esas cosas o personas. Lo grave ocurre cuando se critica sin fundamento. Y es grave porque cuando eso se hace, sin ofrecer argumentos, deja las verguenzas al aire del que lo hace. Para hablar sobre algo, es bueno conocer el argumento de lo que se habla y los motivos.

Creo que es más que necesario que, muchos de nosotros, sepamos y reconozcamos cual es el papel que la democracia otorga a cada uno de los partidos políticos para saber diferenciar términos adjetivables a cada uno de estos "actores democráticos".

En estos últimos días muchos son los que escriben y demasiados somos los que hemos oído hablar de crispación. Un electorado ignorante y adoctrinado es el componente indispensable, junto con una clase política demagógica y maquiavélica, para convertir , en un nuevo proceso constituyente informal, pero mucho más profundo que transforma en papel mojado cualquier constitución escrita, una democracia en una tiranía de las mayorías dirigida por oligarquías defensoras de intereses restringidos.

Pues bien amigos, para los que tanto hablan de crispación, conviene hacer balance y fortalecer los argumentos de los que no saben diferenciar que papel toca a cada partido político. ¿Cuál es la misión que la democracia atribuye a la oposición y la alternativa política?: el control y la denuncia de la actividad del Gobierno. Una oposición y una alternativa política que secunda se parece mucho a una filial del Partido Único. Así pues la oposición y las alternativas políticas deben cumplir con su misión, al menos con la misión que le encomendamos sus votantes, a falta de poder ejercer las tareas ejecutivas y la iniciativa en las legislativas.

Y en este contexto nos encontramos, y ahora resultará que la paz política en nuestro Municipio sólo se logrará si tanto PP, UPyD como Los Verdes de Alcorcón permanecen callados ante la política desgobernadora del PSOE de Cascallana. Es lo que se lee entre líneas una y otra vez en estos panfletos políticos disfrazados de reflexión indiferente que purulan por internet. Un gobierno único de la izquierda sobre un Alcorcón callado, sin voz, sin oposición, sin alternativa, sobre un cementerio político en el que la ausencia de crispación y el consenso implican necesariamente la ausencia de vida, excepto, naturalmente, la del sepulturero.

La lucha maniquea en la red no puede tener mejor definidos sus actores, buenos y malos. Se critica así agriamente a los críticos del poder declarando que solo saben ladrar, porque carecen de ideas.

La defensa del poder toma muchas formas. En estos últimos tiempos a los que nos tienen acostumbrados es a la de la crispación. Los desmanes, desaguisados y despropósitos del Gobierno de Cascallana no son criticables. Lo es, en todo caso, aquel que los critique. Se practica la política de matar al mensajero de malas noticias, en este caso en su proyección mediática en la ciudadanía de la democracia. Dicha política era la que practicaban, ¿lo adivinan?, los déspotas por antonomasia, los Monarcas Persas. El malo no es quien hace un mal, sino aquel que lo denuncia, no es quien oculta sino quien pide transparencia.

Pero Cascallana no es temible, ni como orador, ni como argumentador, ni como persona violenta. Es temible como demagogo. Es temible porque su talante esconde rencor, porque sus superficiales filias solamente representan sus profundas fobias.

Así pues amigos, no crispa quien denuncia y fiscaliza democráticamente los desgobiernos, que eso es la obligación democrática de los partidos políticos que no estan en el Gobierno Municipal, crispa quien con su política ataca, una y otra vez, las necesidades reales de los vecinos de un Municipio.

Otro asunto a tratar es si la oposición actúal hace bien su fiscalización política del Gobierno Municipal. Pero eso será otro día.

Y aviso a navegantes: Constantes serán las flechas envenenadas que vengan hacia nosotros muchas de ellas en forma de trampa anónima. No se esfuercen, UPyD Alcorcón proseguirá con su taréa. Sin prisa, pero sin pausa.

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