25/12/08

Para mentes confundidas: La izquierda y la derecha.

Espero que todos los vecinos de Alcorcón estén felices tras la Noche Buena y la Navidad. Fiestas para disfrutar con la familia y amigos. Parece ser que la fortuna en forma de loteria ha dado alguna que otra alegría a algunos vecinos de Alcorcón. Les felicito por ello. Para continuar con mis artículos, aquí os dejo uno para esas personas que aún siguen encerradas en los estereotípos políticos de siempre.



Como nada es cierto en política, al menos en términos absolutos, y estoy un poco cansado de ver como algunos interesados me colocan la etiqueta de "derechas o izquierdas" dependendiendo del partido con el que simpatice o, incluso milite como afiliado, he decido sacar este artículo que puede parecer absolutista pero ni mucho menos lo es. Son unas simples notas para intentar hacer ver que, ni derechas ni izquierdas son ideologías perfectas, como nada en la vida.



La política se tiene que distanciar cuanto antes de estos estereotipos políticos que son más un lastre que un beneficio, ya que, por muy buena que sea una idea para el pueblo, jamás será válida si ésta es puesta en marcha o dilucidada por el partido contrario con el que nosotros simpatizamos. Por eso, muchas grades ideas, independientemente del signo ideológico del que vengan, se pierden. Eso es la izquierda y la derecha: La forma de hacer política de espaldas al ciudadano. La forma de hacer política bajo las taras ideológicas que marcan las propias ideologias. Por eso es necesario partidos como UPyD. Partidos alejados de esas taras políticas, que son más perjudiciales que beneficiosas para el avance de una sociedad. Son el freno de mano de la política.





Personas de izquierdas, autodenominados "Progresistas".
Los progresistas son una especie de degeneración de lo que es la izquierda, que bajo apariencia de ser de izquierda, larvan un conservadurismo de lo más atroz. Los progres rebajan los elementos fundamentales de la izquierda, como la igualdad y la justicia, a favor no de la mayoría de la población, sino de minorías que para ellos están lo suficientemente alejadas o resultan absolutamente inofensivas para el orden social en el que ellos se encuentran cómodamente establecidos.



Esa rebaja de los elementos fundamentales de la izquierda, ha recibido el nombre de “nueva izquierda”. Además de lo indicado anteriormente, la “nueva izquierda” se encuentra sazonada por un relativismo en casi todos los sentidos. No quiero decir que la izquierda considera que haya valores absolutos en cada uno de los eslabones de la realidad y del pensamiento, pero sí que en determinadas esferas hay topes intraspasables.

Ellos viven en un relativismo casi absoluto, que tiene sólo dos límites: conservar su posición personal en todos los sentidos y una antropología positiva casi sin excepciones.

Piensan que el ser humano no es bueno por naturaleza, sino que es buenísimo, óptimo. No lo piensan con el ingenio de un Leibniz que decía que éste era el mejor de los mundos posibles, porque era el único posible. Creen que cada individuo es la más completa realización de lo que el ser humano es y puede ser. Explican que las acciones malas de los individuos no se deben a ellos mismos, porque son óptimos, sino a las circunstancias, que en conjunto y en hipóstasis llaman “sociedad”.

La maldad proviene siempre fuera del individuo, que lo tuerce, de forma que el individuo no tiene la capacidad para elegir entre una acción buena y una acción mala, en definitiva, el individuo no tiene libertad, sino una serie de condicionamientos que causan necesariamente las acciones de los individuos.

La gran consecuencia es que las acciones humanas que llevan al mal no se cambian sino a través de una transformación previa de las relaciones del individuo con la sociedad. Las teorías ambientalistas tienen razón, pero sólo en parte, ya que llevadas a su extremo justifican tanto la destrucción de la libertad como la más completa irresponsabilidad moral. Esta teoría es trasladada a lo jurídico y caemos en el intento de justificación de cualquier tropelía en la inevitabilidad de las acciones del que las realizó. Una torpe y vulgarizada interpretación tanto de Sócrates como de Habermas les lleva a considerar que el diálogo es el único instrumento, independiente de las circunstancias.

Los progres lo son durante una etapa de la vida, hasta que constituyen una familia y comienzan a formar un patrimonio, aunque sea a costa de pesadas hipotecas. Luego van haciendo un viaje al centro y luego a la derecha, según lo que aumente sus bienes mobiliarios e inmobiliarios. Los progres son el caldo de cultivo de la derecha, pues de repente les entra miedo a los demás, deseos exacerbados de protección de sus hijos y la pequeña posición social que hubiera podido alcanzar.



Personas de derechas, autodenominados "liberales".
En un libro que estoy leyendo estos días, los autores sintetizan el pensamiento conservador del pensador y político irlandés Edmund Burke en seis puntos fundamentales: profunda desconfianza hacia el poder del Estado; libertad antes que igualdad; patriotismo; creencia en las jerarquías e instituciones establecidas; escepticismo acerca del progreso; elitismo. Estos puntos son la base de la descripción que vamos a realizar de los pijos de derecha, aunque naturalmente tendremos que introducir algunas aclaraciones, subrayar determinados aspectos y complementar puntualmente el contenido.



Para la persona de derechas español la desconfianza en el poder del Estado nace especialmente cuando no son los de su tendencia lo que dirigen el Estado. Rápidamente, tras una derrota electoral de la derecha, en este momento el PP, sienten que el Estado es opresivo, atosigante, que no deja espacio para la libertad y hasta se sienten perseguidos. Muchas veces estos síntomas aparecen cuando ni siquiera se ha producido el traspaso de poderes y sigue gobernando la derecha, aunque sea en funciones. Su odio al Estado, a la burocracia y un impostado liberalismo no le impiden sentir fascinación por determinados funcionarios públicos, como Abogados del Estado o Jueces, y ser unos enamorados de todo tipo de subvenciones públicas, a las que concurren entre los mayores de los alborozos.

La persona de derechas lo que no puede es con la igualdad, nada más la idea le da el peor de los temblores. Se considera naturalmente superior a los demás, sin que en ningún momento demuestre que dones de la naturaleza ha recibido que justifiquen objetivamente el sentimiento de superioridad. La libertad tiene que ser respetada sobre todo lo existente, pero no se confundan, la libertad propia, nunca la ajena. El otro, que no es la persona de derechas, se caracteriza porque o bien no sabe utilizar correctamente la libertad o bien no tiene que ser libre, ya que no tiene el autodominio preciso.

Otra cosa no, pero la persona de derechas se siente español hasta la médula. Más español que él no hay nada. Es tan español que todas sus ideas son intrínseca y puramente españolas, de forma que otra idea que no coincida milimétricamente con la suya, es una idea al menos no española y muy probablemente sea una idea antiespañola. La persona de derechas ama a España, aunque prefiere que su consumo sea de productos extranjeros, pese a que sus posibilidades económicas no siempre se adecuan con las preferencias. La persona de derechas ama a España, pero "odia" a algunos de los españoles.

Como ya dije al hablar sobre la relación entre la libertad y la igualdad: la persona de derechas odia la igualdad. Considera que efectivamente hay un orden jerárquico natural y anterior y que éste debe ser respeto. La persona de derechas se vuelve loco con dos temas, la educación y la religión, y la mezcla de los dos es para él un éxtasis. Se toman en serio la religión, pero no son religiosamente serios. El Catolicismo está muy bien para los hijos adolescentes, pero para uno mismo la mayor de las anarquías es el estado deseable. La educación no ha buscar educar, sino marcar las diferencias desde el principio, eso sí, sin que cueste el dinero que no se tiene, por ello se defiende la enseñanza concertada a ultranza.

“Todo tiempo pasado fue mejor”. Este refrán es un dogma de la persona de derechas. Fue mejor porque la sociedad estaba más estratificada, había menos oportunidades de promoción social y, por tanto, menos competencia. En el interior de su corazón, la persona de derechas español es antiliberal y no sólo en lo moral, sino sobre todo en lo económico: adora las instituciones de naturaleza corporativa y que cierran el paso a la libre competencia.

Es ocioso indicar que la persona de derechas considera que él está en las partes altas de la jerarquía social, aunque nunca llega a justificar el motivo de la esa apreciación. No puede decir la nobleza, porque nobles hay pocos y algunos de ellos hacen gala de notable innobleza; no puede decir el dinero, porque el pijo de derecha desprecia al nuevo rico, al hombre hecho a sí mismo.

Las personas de derechas suelen tener una capacidad intelectual más bien normal y lo que conocen es a través de la radio y de libros de una divulgación casi infantil. Su superficialidad intelectual no es más que una muestra de su superficialidad en todas las facetas de la vida. El elitismo que defienden es un elitismo vacío, del que no podrían formar parte si no es mediante alguna técnica de colusión social, lo que popularmente se conoce como “enchufismo”.

Para terminar podemos entrar en una reflexión conceptual. He estado hablando de la persona de derechas y alguien, legítimamente, podría preguntarse si hay esa imagen de personas que no sean de derechas. Creo que sí los hay, los progres, de los que ha he hablado antes.

Espero que nadie se moleste por este artículo. Como dije anteriormente no es un artículo absolutista. Es, simplemente, un artículo de opinión más, para intentar reflejar que, la política del siglo XXI tiene que estar centrada en las necesidades de los vecinos, no en posturas ideológicas agotadas, ancladas en un pasado alejado d la realidad de hoy en día.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Hasta ahora UPyD solamente ha hablado en negativo y de grandes cuestiones nacionales, pero si quiere ser realmente un partido de implantación nacional tiene que comenzar a hablar en positivo y de cuestiones de la vida corrientes. No vale decir que tenían un programa estupendo, porque los programas se escriben para que solamente los leamos tres frikis.
Para desarrollar un proyecto político es necesario conseguir tener tareas de responsabilidad. Comprobar las posibilidades y los límites experimentando todos los días la "ley de la gravedad". Tener responsabilidades proporciona un bagaje político importante y una medida de la capacidad de la nueva formación de hacer realidad sus proyectos. También tiene el peligro de que el ejercicio de las responsabilidades no siempre sale bien.
El despliegue territorial debe estar acompañado por la articulación territorial del partido, con espacios de decisión en cada territorio. Supongo que habrá muchos motivos para no haber celebrado aún el Congreso de fundacional, ni para haber celebrado ningún congreso territorial, pero tiene que llegar el momento de que la estructura del partido de UPyD se normalice.
UPyD aún tienen que desarrollar una política de comunicación seria. Lo del victimismo pudo ser útil, pero seguir empleando caricaturas de políticos (normalmente socialistas) en la web
de UPyD no invita demasiado a confiar en el partido, esto es, no da buena imagen. Si uno quiere un partido de continuidad, serio, tiene que ser serio en la imagen que ofrece, porque de lo contrario puede pasar a la historia como otra candidatura del "cabreo", como lo fue la Agrupación Electoral de Ruiz-Mateos.
¿Es UPyD un partido de implantación nacional?. Hoy por hoy mi respuesta es que no lo es, por los motivos antes expresados.
Para concluir, de verdad, solamente quiero decir que no creo en este proyecto de UPyD, ni en la persona que lo encabeza, ni el talante mostrado hasta ahora. Esta entrada es un simple intento de "ejercicio intelectual" sin más pretensiones que compartirlo con vosotros.
Un apunte más que me parece fundamental: cuando la mayoría de medios de comunicación-también las personas de la calle-se refieren a UPyD no lo llaman tal cosa, si no "el Partido de Rosa Díez". Y eso el lo que es, un partido personalista hasta el extremo y del que poco más sabemos. Justo lo que ella necesitaba.

Pedro dijo...

Muchas gracias por su interesante aportación, de entre las cuales, coincido plenamente en algunas, y difiero en otras.

Muchas gracias.

delahoya dijo...

Ni izquierdas ni derechas. El Yugo y las flechas.
Arriba España

Anónimo dijo...

Sr. delahoya. La razón del manicomio estriba en que allí están hombres locos a falta de tu llegada.

Pepucho dijo...

El fracaso rotundo de la izquierda, hoy rebautizada "progresismo", es que, además de no haber elaborado, deglutido sería el término exacto, la derrota del "socialismo real" con la implosión soviética y la caída del Muro, no reelaboró sus categorías de lectura, y se quedó anclado al mundo categorial de Marx, Engels, Lenín, Rosa Luxemburgo y eventualmente Trotsky, haciendo arqueología política.
Si la izquierda está liquidada, ¿qué queda de la derecha? ¿Se puede esperar algo de ella?
De la derecha clásica, tanto del nacionalismo orgánico o integral al estilo de Charles Maurras, como del fascista de Mussolini o del católico de Oliveira Salazar no queda nada. Sólo trabajos de investigación históricos y pequeños grupos políticos sin peso en sus sociedades respectivas.
Si esto es así, queda evidenciado, que la dicotomía izquierda-derecha es estrecha, por no decir falsa, para encarar una lectura adecuada de la realidad.
Hoy situarse a la izquierda o a la derecha es no situarse, es colocarse en un no-lugar, sobre todo para el pensador que pretende elaborar un pensamiento crítico. Y el único método que hoy puede crear pensamiento crítico es el disenso. Disenso no sólo con el pensamiento único y políticamente correcto sino también y sobre todo, con el orden constituido, con el statu quo vigente.
El disenso es estructuralmente una categoría del pensamiento popular, en tanto que el consenso es una apropiación de la izquierda progresista para lograr la democracia deliberativa que tiene mucho de ilustrada, y también, aunque en otro sentido, propiedad del liberalismo como acuerdo de los que deciden, de los poderosos
La alternativa hoy es situarse más allá de la izquierda y la derecha. Consiste en pensar a partir de un arraigo, de nuestro genius loci dijera Virgilio. Y no un arraigo cualquiera sino desde las identidades nacionales, que conforman las ecúmenes culturales o regiones que constituyen hoy el mundo. Con esto vamos más allá incluso de la idea de estado-nación, en vías de agotamiento, para sumergirnos en la idea política de gran espacio etnocultural.
Quizás UPyD, partido político recién nacido que apenas ha aprendido a andar, sea hoy una solución necesaria y de futuro. Es cuestión de dar tiempo al tiempo.

Anónimo dijo...

Me tienes hasta los cojones. Deja tranquilo al PSOE de una vez. Deja al Ayuntamiento que haga su trabajo. ¿Acaso vosotros los haríais mejor? Trabajamos siempre en beneficio del vecino y cumplimos lo que decimos. Todas y cada una de las concejalías trabajan como núnca se ha trabajado en Alcorcón para que tú y los demas vecinos mejoren su calidad de vida. Lo mejor que puedes hacer es desaparecer y dejar de jugar a la politica que es cosa de mayores.

Anónimo dijo...

Pepucho necesito aportaciones políticas serias no un partido político como biografía histórica. Vamos UPyD de Alcorcón no dejen ustedes para mañana lo que puedan realizar hoy; porque mañana tendrás que preocuparse por algo nuevo la demora no es cuestión de tiempo al tiempo. Sigan ustedes con su descrédito político que es lo que menos les interesa a los vecinos para mostrarles su confianza y apoyo.

Pepucho dijo...

Tan fácil como sencillo:
-buscar en internet página UPyD
-en las casillas centrales pinchar en Presentación + información + organización
-si después de leer estas páginas está de acuerdo con sus postulados, pinche la casilla siguiente : afiliarse.
En UPyD de Alcorcón estamos esperándole y contar con usted para informar de nuestros proyectos al ciudadano. Si no es así y usted tiene otras preferencias políticas, eso es muy loable, simplemente ejercita la democracia.

Anónimo dijo...

El programa municipal en su debído tiempo. Ahora no es el momento. Falta mucho para las elecciones municipales.