30/12/08

Los vecinos/as de Alcorcón en la construcción de una agenda ciudadana municipal.

En la misma tónica que el país, Alcorcón vive en permanente conflicto político, económico y social que se revela en el retroceso de la democracia, pérdida de la calidad de vida, incremento de la inseguridad pública , impunidad, descrédito de las instituciones públicas, incredulidad en servidores públicos y partidos políticos, depresión social, inadecuada planeación urbana, devastación del medio ambiente, incremento de impuestos y baja calidad educativa.

Las y los ciudadanos nos vemos sometidos a la discrecionalidad de las acciones y programas oficiales municipales, a la ineficaz e ineficiente procuración de justicia, al abuso y corrupción de la autoridad; a la discriminación de la población con capacidades diferentes; a la criminalización de las y los jóvenes.

Estos sectores en situación de vulnerabilidad sólo es sujeta de acciones asistencialistas y coyunturales, e interpelados sólo en época de elecciones, cuando las promesas son fáciles de hacer pero con escasas probabilidades de traducirse en políticas públicas municipales efectivas.

El gobierno ignora y minimiza a la ciudadanía, rechazándonos cuando pretendemos decir qué y cómo hacer el ejercicio de gobierno; la “participación ciudadana” y la creación y designación de los órganos “ciudadanizados” y autónomos son sólo una puesta en escena para legitimar los programas que sirven a los propósitos partidarios y de los grupos en el poder, que los manejan a su conveniencia, limitando con ello la corresponsabilidad ciudadana en la toma de decisiones para el
mejoramiento de la calidad de vida y el respeto a los derechos humanos de la inmensa mayoría de la población. La única voz que escuchan los altos funcionarios públicos es la que aboga por los intereses de la iniciativa privada, en gran medida,
contradictorios a los intereses de la sociedad civil en su conjunto.

La ciudadanía considera que hay graves desviaciones en el ejercicio de gobierno; que desde el servicio público se maneja información privilegiada y se hace del municipio su botín político y económico. Hay una visión muy negativa de los funcionarios
públicos, en tanto que los sindicatos municipales, las unidades de transparencia, la procuración de justicia, la defensoría pública, el poder judicial y otras instancias que deben velar por los intereses ciudadanos, los derechos humanos y la justicia, solapan las omisiones, la impunidad y la corrupción.

Ciudadanas y ciudadanos demandamos que los funcionarios públicos y los políticos dejen de cobrar sustanciosos salarios, de asignarse jugosas prestaciones, bonos, viajes, compensaciones y de hacer uso de partidas secretas; demandamos que cumplan cabalmente sus funciones y las leyes que nos rigen; demandamos que planeen con base en diagnósticos participativos y transparenten el uso del presupuesto público,
pues de otra manera dañan gravemente el patrimonio social y la legitimidad institucional.

La confrontación política nos hace ver que en todos los partidos políticos de Alcorcón, hay pocos liderazgos y candidaturas con conocimiento de las demandas sociales y de la función pública municipal, de la ética política y del compromiso social.

También son escasas las ideas novedosas y propuestas creativas, siendo menor aún la claridad en cuanto a los mecanismos para concretar soluciones a problemáticas sociales graves como son la proliferación de adicciones en nuestra juventud y niñez, la marginación económica, la violencia intrafamiliar, la baja calidad y reducida oferta educativa y de salud, la falta de programas oficiales de protección y ayuda integral a los vecinos más necesitados y los robos con violencia.

En este contexto, el Gobierno Municipal, es el espacio donde se deben tomar acuerdos entre las y los actores locales para reformar y fortalecer la institucionalidad municipal, con una perspectiva de mayor y mejor participación ciudadana en todo tipo de consejos ciudadanos vinculatorios, garantía de los derechos humanos, rendición de cuentas, contraloría social, información y transparencia en la procedencia, planteamiento y utilización de los recursos públicos y del ejercicio del poder. En particular, debemos avanzar hacia una Reforma Municipal Integral, que permita la descentralización y la transformación de las relaciones de poder local y el apuntalamiento de la democracia, perfilando desde ahí la Reforma Democrática del Estado.

Ciudadanas y ciudadanos nos sabemos interpelados para transformar las condiciones que limitan nuestra democracia y desarrollo:tenemos derecho a defender el proyecto de sociedad que queremos y demandar Planes de Desarrollo Municipal Humano,
Integral y Sustentable, cuya columna vertebral sean los Derechos Humanos en los
términos de los Tratados Internacionales y los derechos consagrados constitucionalmente.

Mi reflexión para la construcción de la Agenda Ciudadana Municipal de Alcorcón va más allá de la coyuntura electoral y servirá como instrumento para fortalecer las acciones y propuestas ciudadanas, en el marco de los derechos civiles, políticos, económicos, sociales, culturales, ambientales, para promover leyes, reglamentos, reformas y políticas públicas a favor de la igualdad social y la equidad.

Ello debe traducirse en un efectivo acceso de la población a la vivienda digna, los servicios públicos y el ordenamiento urbano; la equidad de género, la erradicación de la violencia contra la mujer, el combate a la homofobia, la promoción del desarrollo de personas con capacidades diferentes, la protección a adultos mayores, el fomento a la cultura, el deporte y la recreación; la protección del medio ambiente, la seguridad pública, la gratuidad y calidad de la educación y la salud; la protección y apoyo a los inmigrantes, la familia, la juventud y la infancia.

Tenemos que trabajar y hay que esforzarse para poner límites y regulaciones legales a los megaproyectos urbanísticos que amenazan con daños graves e irreversibles a nuestros parques.

Tenemos que insistir y deender la laicidad; promover la cultural de la legalidad, exigir la seguridad pública y la procuración e impartición de justicia; impulsar y fortalecer los institutos de la Juventud, del Deporte y la Cultura; fortalecer la normatividad y los mecanismos de participación ciudadana democrática y de contraloría social, incluyendo la creación de un órgano ciudadano de planeación fiscal; vigilar que se dé continuidad a la política de desarrollo empresarial e impulsar la reglamentación de la Ley de Participación Ciudadana, que consagra ya las
figuras de referéndum, plebiscito, consulta e iniciativa ciudadana.

La democratización municipal es el eslabón principal de la política, por lo que nos daremos a la tarea de definir el rumbo de la vida pública desde nuestras comunidades, reconociendo las limitaciones y problemas que se requieren trascender; por ello, emprenderemos decididamente nuestra capacitación y práctica ciudadana
habilitándonos para la participación consciente y exigente;demandaremos la capacitación técnica y política de los funcionarios municipales y buscaremos alianzas con organizaciones, redes, académicos, investigadores, medios de comunicación y funcionarios públicos sensibles a esta acción de construcción
y fortalecimiento del Movimiento Municipal,para lograr una nueva relación gobierno – sociedad.

Un sistema ineficiente desvía las mejores voluntades, y la única vacuna es la participación social responsable, conciente y habilitada.Trabajaremos decididamente por el fomento a las actividades de bienestar y desarrollo social de las organizaciones civiles.Todo ello desde el ámbito municipal, toda vez que es el responsable directo de la seguridad y calidad de vida de su ciudadanía.

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