1/11/08

La necesidad de una tercera vía política en Alcorcón.

Todos estamos acuerdo que, en la actualidad de nuestro Alcorcón, existe un alejamiento entre la clase política y los ciudadanos. Todos estamos de acuerdo en la falta de trasparencia política de los partidos que actualmente conviven en nuestro Ayuntamiento. Todos estamos de acuerdo en la falta de democracia interna de esos mismos partidos. Todos estamos de acuerdo en que, para estos partidos, los ciudadanos somos meros números, una masa necesaria para generar impuestos, y más necesaria aún cada cuatro años. Pero ya está.

La ciudad es una particular puesta en escena de las sociedades. La falta de calidad democrática es una de las razones por las que se esta instalando en nuestra sociedad alcorconera, por decirlo con una expresión del sociólogo Alain Touraine, una visión «intranquila» de la democracia. Difundida por una clase política con una visión muy reduccionista: los ciudadanos votan y ya está. Este alejamiento entre los políticos y los ciudadanos tiene graves desventajas, entre las que, por ejemplo, destacan en los telediarios la corrupción y el abuso de poder.

Es urgente y preciso reducir la distancia entre los representantes políticos y los representados, ya que la política es una actividad que afecta de forma decisiva a nuestras vidas y por eso no puede quedar exclusivamente en manos de los 'profesionales' de la política. Para mejorar tenemos que consolidar la democracia en la ciudadanía a un nivel horizontal. Siempre se dijo que la información es poder. La sociedad civil no hace sino recuperar lo que es suyo.

La realidad es que los partidos políticos actuales tienen el monopolio del poder y los ciudadanos no hemos generado los contrapesos suficientes para debilitarlo. , el quehacer político y quienes se dedican a él tienen una imagen pública desfavorable. A ese desprestigio suelen adjudicarse las tasas de abstención electoral habitualmente altas, la poca popularidad de la mayoría de los gobernantes, la escasa afiliación a los partidos, la frecuente lejanía de los ciudadanos respecto del quehacer político e incluso la distancia –a veces rayana en la hostilidad– que llegan a tener los medios de comunicación respecto de la política y los políticos.

La política no ha dejado de ser la actividad ciudadana por excelencia que le adjudican la acepción y la tradición clásicas. De hecho es pertinente reconocer que, sin ciudadanos, no hay política. Quienes ejercen tareas de gestión representación se apartan de los ciudadanos de manera tan notoria que, por lo general, se habla de "políticos" y de "ciudadanos" como si los primeros no fueran, necesariamente, parte de los segundos. Todos los políticos son ciudadanos y en una democracia civilizada podría esperarse que todos los ciudadanos tuviesen interés y, al menos, un grado reconocible de participación política. Como sabemos, pocas veces ocurre así.

El despotismo político que, se ha instalado en la dirección de los partidos en Alcorcon….. y el poder de las oligarquías que manejan los mandos de los partidos ha conseguido meter otra vez a la sociedad alcorconera en el redil de la partitocracia: sorprendentemente, el mismo redil del que parecía haber salido liberada cuando se proclamó la Constitución de las libertades democráticas de 1978: "La soberanía nacional reside en el pueblo español del que emanan los poderes del Estado". (Artículo 1.2 de dicha Constitución). Pero esto, hoy, ya es pura arqueología política. En este momento, en Alcorcón no se disfruta de la democracia plena; ni los partidos son ejemplos de la democracia real; ni el ciudadano es el factor esencial de la soberanía popular.

Actualmente un vecino de Alcorcón es un individuo desnudo democráticamente; por consiguiente, muy vulnerable a las agresiones partitocráticas. Lo mismo que lo fue cuando en este país el poder estaba en las manos --incluso en los bolsillos, como ahora...-- de quienes personalizaban la partitocracia representada por el partido único. Han modificado la teoría, pero no la práctica. Lo cual quiere decir que solo hubo un trueque de actores, pero no un cambio del argumento. Es decir, que la comedia continúa representándose.

Ese desaforado protagonismo de las oligarquías que monopolizan la actividad de los partidos --en el caso de Alcorcón, los grandes protagonistas solo son dos: el PSOE y el PP--, limita el papel de los partidos minoritarios hasta convertirlos en meros compases que, unas veces, hacen de muletas y, otras, de bisagras aunque su vocación sea la de ser puerta... Es probable que ahí radique el origen de la creciente abstención electoral; la cual, ya tiene el perfil de un partido: el del silencio de los ciudadanos desencantados, desconfiados de la representatividad de la soberanía popular, que se les atribuye en los partidos constitucionalmente; con lo que acaban por darle la espalda a las urnas para escenificar su rechazo a la democracia de representación.

Pero eso es algo que no parece importarles --mucho menos, preocuparles-- a los partidos, cada vez más obsesionados con adorar a sus cúpulas e ignorar a sus bases.

Esta es la situación actual de nuestra frágil “democracia” impulsada por un sistema viciado y corrupto que permite a la clase política perpetuarse en el poder y facilitar el enriquecimiento de una minoría.

Llegado a este punto, los ciudadanos tenemos que manifestarnos para romper esta dinámica execrable y erradicar a los oligarcas para REGENERAR y DEMOCRATIZAR los propios partidos políticos, participando en las elecciones locales y autonómicas para evitar el peligroso bipartidismo que se nos avecina, dando nuestro aval a las nuevas alternativas políticas que hoy en día, por suerte para todos y para la democracia, han brotado con fuerza en toda España.

Y es hora de que los ciudadanos cambiemos esto. Ante ello, sólo cabe regeneración política y un partido que abandere la libertad en los siguientes ámbitos: Menos maquinaria y estructura estatal; más democracia real; un verdadero control de los impuestos y reconversión de la administración.

Necesitamos un proyecto de ciudadanos, para ciudadanos. Ayúdanos a cambiar la política. PÁSALO!.
Adelante UPyD.

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