21/11/08

¿Ideologías de antaño para el prensente?

Cada vez me cuesta más tomarme en serio a la gente que habla de derecha e izquierda sin matizar los conceptos. Desde hace una década, esos conceptos se han difuminado o se han vuelto muy borrosos, y me temo que las frases dogmáticas, del tipo "Esas medidas son propias de la derecha reaccionaria", o bien "esas son las tonterías habituales de la izquierda", se han quedado tan desfasadas como aquellos jinetes polacos que cargaron a caballo contra una columna de tanques. Si lo pensamos un poco, aunque pensar es una tarea molesta y a veces decepcionante, cualquiera podrá ver con claridad que es muy difícil establecer con claridad qué es derecha y qué es izquierda.

Para empezar, las cosas han cambiado mucho en estos últimos veinte años. Las clases sociales, que eran la unidad de medida de la ideología política (las políticas que favorecían a los obreros se consideraban de izquierda, y al revés), ya no son tan nítidas e impermeables como lo eran hace cincuenta años. Ni tampoco sigue siendo vigente la ley social que funcionó al menos desde comienzos del siglo XIX hasta finales del siglo XX, según la cual la preparación educativa y profesional de una persona le garantizaba un mayor nivel económico y una mejor posición social. Ahora ya nada de eso es así. Un albañil sin cualificación alguna puede, y suele, ganar mucho más que un médico de la Seguridad Social. Y cualquier chikiliquatre televisivo (cómico, humorista, chismoso o simplemente bocazas) suele ganar diez veces más que un físico nuclear, aunque con toda probabilidad no haya sido capaz ni de terminar la ESO.

Yo le he oído decir a una inmigrante marroquí que no quería que sus hijos fueran al mismo colegio al que iban los gitanos de un asentamiento chabolista. Y no lo decía por racismo (o no sólo por eso, porque no hay nadie más predispuesto a ser racista que quien lo ha sufrido), sino porque los chicos del asentamiento iban sucios a clase, no sabían comportarse, se burlaban de los profesores y solían agredir sin ningún motivo a los demás niños. Lo que quería esta inmigrante marroquí era que sus hijos pudieran recibir la educación que ella no pudo tener en Marruecos. Y ahora viene la pregunta: ¿es su postura de derechas o de izquierdas? Dejo la pregunta para todos esos analistas (por desgracia todavía muy abundantes) que usan los conceptos sin pararse a reflexionar sobre ellos. Y me gustaría plantear también si una Logse que no premia el esfuerzo ni el interés por el estudio, y que degrada los contenidos educativos hasta niveles mucho más bajos que una novela de Ruiz Zafón, puede considerarse realmente una ley educativa de izquierdas.

Ya sé que hay ideas (o quizá sería más adecuado llamarlas actitudes) que aún sirven para diferenciar a la derecha de la izquierda. La defensa de los derechos de la mujer, o de los homosexuales, o la defensa del medio ambiente, o la lucha contra los abusos de las grandes corporaciones financieras, o las políticas a favor de los inmigrantes, parecen causas propias de la izquierda. Pero si se analizan más a fondo, no está muy claro que sea así. Los barrios obreros (aunque el término sea inadecuado) donde viven más inmigrantes están dejando de votar a los partidos tradicionales de la izquierda y cada vez votan con más entusiasmo a los demagogos partidarios de la mano dura contra la inmigración. Y por otra parte, las causas ecológicas movilizan a actores y artistas (sobre todo si tienen un chalet en primera línea), pero no parece que seduzcan a los habitantes de los barrios de la periferia. Y por último, los derechos de la mujer y de los homosexuales pueden ser defendidos, de hecho lo son, por políticos de eso que se viene llamando la derecha, aunque en España todavía cuesto mucho esto, por razones que quizá haya que buscar en la influencia de la Iglesia Católica.

Todo eso plantea muchas dudas sobre la exactitud conceptual de los términos "derecha" e "izquierda". Es cierto que queda un último argumento: la política con respecto a las grandes corporaciones financieras y bancarias, algunas de las cuales se comportan de una forma tan rufianesca que hasta hubiera hecho avergonzarse al pirata John Kidd. Pero la verdad es que no se conoce un solo político europeo que se haya atrevido a anunciar límites a los beneficios de las grandes corporaciones y que haya ganado unas elecciones.

¿Dónde está entonces la derecha y la izquierda? Pues no lo sé.
Sinceramente, creo que, hoy en día, hablar de izquierda y derecha es un lastre para el avance de nuestra democracia. No es lógico que quieran aplicar ideologías del siglo XIX y XX para los nuevos tiempos del Siglo XXI.

Del mismo modo que las cosas se quedan desfasadas y no son operativas para el presente, las supuestas ideologías se han quedado ancladas en el pasado, y el barco de la democracia no avanza al ritmo requerido por el lastre de esas ideologías.

La única ideología válida para hoy en día, es la ideología de la sensatez y la de la política al servicio de la solución de problemas de los vecinos. El resto, vanalidades.

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