2/11/08

¿Es UPyD al PP lo que IU al PSOE?

Recientemente, algúnos merluzos diplomados han certificado que UPyD ha nacido para "fastidiar" al PSOE dejándose querer por el PP, es decir, que UPyD es al PP lo que IU al PSOE. Con lo cual demuestra que, o bien no sabe leer, o bien no sabe interpretar el programa de UPyD, ni si quiera mi blog, y que, en cualquier caso, hacen un ejercicio continuo de la mentira. Pues bien, no. UPyD no está en política para "fastidiar" a nadie ni para estar de comparsa política. Está como formación política alternativa, con ideas propias y pensamiento propio. Pero una estupidez como ésta me va a servir como excusa para examinar la línea política del PP y del PSOE. Gracias por haberme dado motivo para abordar este tema.

Por un juicio crítico del aznarismo
En 1996, Aznar accedió al poder después de una campaña que suscitó pocos entusiasmos. El propio Aznar no era un tipo carismático y su triunfo se debió más al hastío que había impregnado hasta el tuétano a la sociedad española que a méritos propios. Hay que reconocer que en esa primera legislatura, Aznar consiguió éxitos notables: la crisis económica que se venía arrastrando desde 1992, desapareció finalmente cuando el PP devolvió confianza al inversor. Y, sin duda, el éxito más notable de Aznar fue contener la corrupción que había alcanzado con el socialismo límites extremos nunca antes vistos. En materia antiterrorista, resultó evidente que el PP era, no solamente un hueso duro de roer para ETA, sino que, además, el terrorismo iba a sufrir una ofensiva general en todos los terrenos: policial, político, internacional y legislativo. El electorado recompensó estos logros y concedió mayoría absoluta al PP en las elecciones del 2000.

Suele decirse que, a partir de ese momento, Aznar adoptó una línea política soberbia y que, frecuentemente, tendía a la crispación. Hay algo de cierto en esto, pero solamente en un terreno: el alineamiento de Aznar junto a Bush durante la malhadada guerra de Irak. Ni en aquel momento entendimos el giro de Aznar, ni aún hoy, él mismo ha sido capaz de explicarlo. Probablemente, en esto jugó mucho el factor subjetivo que le unión al presidente norteamericano: a partir de 2002, Bush y Aznar, por lo que fuera, se “cayeron bien”. De este elemento imprevisto, surgió la opción pro belicista que fue rechazada unánimemente por el pueblo español. Aznar no atendió al aviso de la población y siguió en sus trece. Aun así, el bajo calado de la candidatura socialista en 2004, hubiera permitido al PP mantener una cómoda mayoría parlamentaria el 14-M. Pero los atentados del 11-M y la indigna campaña de intoxicación y desinformación llevada a cabo por el patrón del PSOE, la cadena PRISA, selló el fin de la era Aznar.

Aznar logró equilibrar las cuentas del Estado y mantenerse firme ante los proyectos independentistas. Su estrategia de apoyarse en la primera legislatura en “los catalanes”, esto es, en CiU, no supuso concesiones excesivas y endeudamientos costosos con el nacionalismo, sino que, más bien, tendió a “domesticarlo”.

Las políticas sociales que impulsó el PP, podían calificarse de “mediocres”. Ni eran excesivamente “sociales”, ni tampoco estaban dictadas por la patronal. Lo que para Aznar contaba en ese momento –de hecho, lo único que contaba para él- era el equilibrio de las cuentas públicas: mientras no apareciera el fantasma del déficit, era admisible impulsar proyectos de calado social. Progresivamente, casi sin darse cuenta, muchos de estos proyectos y fondos iban siendo acaparados por la inmigración en un proceso que hubiera debido alertar a Aznar del problema. Pero, en el fondo, existían dos patronales que pesaban en el gobierno Aznar, eran la de la construcción y la de hostelería. Y estas patronales precisaban de mano de obra barata que pulverizara el mercado laboral y rebajara los costos de la mano de obra. De ahí que Aznar permaneciera de espaldas al problema.

Hubo frentes en donde se podía haber hecho más, pero el trabajo de corrección de los disparates realizados en el período felipista, quedó a medio camino. En enseñanza, por ejemplo. Las reformas de la enseñanza que impulsó en dos ocasiones el gobierno Aznar, a pesar de estar correctamente enfocadas –especialmente la diseñada por la ministra Esperanza Aguirre- recibieron el fuego cruzado del nacionalismo y del socialismo que veían como lo propuesto apuntaba directamente a su línea de flotación, esa innata capacidad para falsificar la historia de la que siempre ha estado dotado el mal llamado progresismo y el nacionalismo.

Así mismo, la política autonómica fue correcta, tan correcta que desató las furias de los “centrífugos”. Ahora bien, en este terreno, Aznar hubiera debido de acudir con más frecuencia al consenso con el partido mayoritario en la oposición. En ámbitos importantes para la vida de una nación y para su futuro, las políticas de consenso son absolutamente necesarias y mucho más en el caso de España en el que el sistema se sostiene sobre dos columnas (PP y PSOE) y de manera muy secundaria por partidos pequeños que, a duras penas, alcanzan el 5%. La falta de consenso en algunas áreas no puede achacársele solamente a Aznar; los socialistas en la oposición suelen comportarse como hienas hambrientas a las que solamente les mueve el interés de partido y no les interesa más que el desprestigio del contrario, ¿y el interés nacional? Poco entienden los socialistas del interés nacional desde Largo Caballero hasta Zapatero.

Lo mejor del PP: que no es el PSOE
En el balance objetivo del aznarismo ha habido de todo: positivo y negativo; es historia reciente y, como toda historia, nada es completamente blanco o negro, sino que existe una abundante gama de grises. Pero ¿y hoy? ¿es válido seguir diciendo “ni derecha, ni izquierda”, “ni PP, ni PSOE”?. En cierto sentido si, de lo contrario estaríamos en el PP o en el PSOE. Pero sería absurdo pensar que este rechazo a los contenidos globales de las opciones mayoritarias implica un equilibrio y una equidistancia entre ambos grupos políticos. La política autonómica del PSOE es nefasta y suicida; la del PP, no. La política social del PSOE es mejor que la del PP, pero la política educativa, la política de defensa nacional, la política antiterrorista, son absolutas y verdaderas catástrofes que tienden siempre a la centrifugación nacional, a la pérdida de identidad de nuestra comunidad, a desconsiderar adversarios notorios y a tender la mano a las fuerzas más irresponsables, disgregadores y, ocasionalmente, asesinas que actúan en nuestro territorio. Y, por lo demás, es una política asocial…

Así, el que suscribe, “entiende” mejor las posiciones del PP en algunos terrenos, que las del PSOE en esos mismos terrenos. En este momento, no vemos absolutamente ningún aspecto de la política socialista que podamos aceptar exceptuando algún punto de en la política social; como tampoco veo ningún aspecto de la política de la oposición del PP que destaque..

Dicho esto, vale la pena preguntarse, en el fondo, ¿qué es el PP? Un partido liberal, de centro-derecha, con un ala derecha fuerte que, inevitablemente, se repliega en momentos electorales para priorizar la conquista del centro. Amigos de la globalización y en absoluto críticos ante el proceso de mundialización, es en este terreno en donde existen más contradicciones en el interior del PP, cuya derecha es nacionalista e, incluso, jacobina, pero que, sin embargo, defiende actitudes propias del liberalismo salvaje y mundializador.

Si bien en el PSOE de ZP está claro que apenas es otra cosa que un partido pegado a un grupo de prensa, las cosas no son iguales en el PP. Como todo partido mayoritario y liberal, sus intereses responden a sectores sociales concretos, en este caso la alta burguesía y sectores de la patronal, sectores conservadores ligados a la Iglesia o a grupos de presión dentro de la órbita católica, sectores de la burguesía agraria, conservadores por definición. Es decir, en el PP existe una representación más amplia de sectores sociales y una multiplicidad de intereses, no siempre coincidentes. Sería absurdo pensar que en el PSOE existe algo parecido: el cáncer de la izquierda europea ha sido buscar los votos en las bolsas marginales, dándoles alas y realizando promesas para estimularles. Es evidente que no existe un paralelismo ni una equidistancia entre PP y PSOE. La línea del PP puede discutirse, especialmente en algunos aspectos, la del PSOE es pura basura.

El PP evidencia poca sensibilidad social… pero la sensibilidad social delactual PSOE son los “pisos de 30 metros cuadrados”. Aznar era un líder sin carisma pero con energía y decisión: sabía a donde quería ir aunque al grueso de la población no lo admitiera. Tenía voluntad para ejercer el mando y capacidad para elegir colaboradores. En cuanto a Zapatero, ni tiene carisma, ni tiene capacidad de mando, ni sabe a dónde quiere ir y en cuanto a sus colaboradores, cumple el “principio de Meter” sobre los distintos niveles de incompetencia. En cuestión de líderes, el PSOE es, actualmente, una catástrofe hecha gobierno.

El PSOE y su gestión producen en nuestro ser más íntimo rechazo y, si se examinan sus decisiones de forma pormenorizada, el rechazo puede llegar a la náusea. Por su parte, el PP no me produce entusiasmo, pero, justo es recordarlo, solamente en los momentos previos a la guerra de Irak, suscitó náusea. El PP no me entusiasma (falta un pronunciamiento en una dirección antimundialista, falta una crítica al liberalismo salvaje, falta un proyecto nacional ilusionador, falta sensibilidad social y falta valor para defender, en la actualidad, la unidad nacional).

De ahí que, en síntesis, pueda decir que lo que más me convence del PP actual es, su oposición al PSOE, mucho más, desde luego, que sus propuestas en positivo.

¿Es UPyD una comparsa del PP?
A la vista de que cada día me levanto para trabajar y gano el pan con la fuerza de mi trabajo (y los que me conocen saben que cumplo como los buenos y vivo razonablemente bien gracias a mi esfuerzo), puedo afirmar que entre mis “clientes” no está ni el PP, ni nadie de su entorno. Vamos, que no estoy a sueldo del PP, si es que hace falta aclararlo, ni UPyD es comparsade nadie, para que el bobo que lo proclama se entere.

Varios filósofos nos enseñan una cosa que vale la pena recordar aquí: la objetividad. Objetividad es el esfuerzo por reconocer las cosas tal cual son, en su aspecto más real y desapasionado. Objetividad supone huir de mitos, de frases hechas, de dinámicas inerciales, de apriorismos y de cualquier rasgo de subjetividad. Muchos grandes maestros de las letras han expuesto la importancia del valor de la objetividad en el conocimiento de uno mismo y del mundo.

Un politicucho de tres al cuarto de nuestro municipio decía: “el enemigo principal es el PP”. Y se quedó tan ancho. Fue incapaz de explicarlo, pero la frase quedó para ilustrar al último rescoldo de acólitos. La frase es buena muestra de que la subjetividad respecto a las propias capacidades, viene acompañada de una subjetividad enfermiza a la hora de valorar el mundo, incluso el mundo político.

En mi opinión, UPyD y sobre todo mi blog, aspira a aproximarse a la objetividad. De ahí que los análisis políticos queden priorizados sobre las opiniones políticas. Primero el análisis, luego la opinión. Y esa objetividad, no implica eclecticismo o equidistancia respecto al PP y al PSOE, sino valoración de lo que aporta uno y otro. Y en este sentido puedo decir –y desafio a que alguien demuestre lo contrario- que el PSOE es el enemigo principal en este momento porque ha acelerado visiblemente todos los procesos de centrifugación nacional y disolución social. El PP, con sus puntos negros, jamás hubiera igualado el nivel de irresponsabilidad histórica y mala gestión que está haciendo gala el gobierno Zapatero.

¿Supone esto ser una compara del PP?
NO, supone esforzarse en la objetividad. Algo que quien se tiene por líder máximo, gran timonel y ayatolah de su peña, jamás podrá entender, como la rana de la charca, jamás entenderá la grandeza del océano. Y lo más bueno del caso, es que el propio interesado y sus colaboradores saben de sobras que la acusación es falsa. Lo peor no es “ser comparsa del PP”, lo peor es mentir para aspirar a algún sueldo y estar dispuesto a hacer cualquier cosa por obtenerlo.

Así que, tranquilícese usted, UPyD no es el comparsa del PP, ni usted ha llegado a un blog del PP, ni siquiera de la periferia del PP.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Extraigo Pedro de tus comentarios experiencia y conomiento, más de lo último, aunque no te conozco bien aún para asegurarlo con certeza.
A UPyD hemos llegado, en este año escaso de vida política, gente variopinta, de ideologías dispares, pero con ideas claras sobre lo que nos ha movido meternos en política, a unos como tú con cierta experiencia, a otros como yo neófitos a los que nos queda mucho por aprender.
Hago esta alusión en referencia a lo que comentas sobre los, hoy, dos partidos mayoritarios: PSOE-PP o PP-PSOE. Algunos nos sentimos más de derechas que de izquierdas, otros, al contrario, pero si escierto, creo, que los que aterrizamos en UNIÓN PROGRESO y DEMOCRACIA, no nos sentimos obligatoriamente atrapados por este subjetivismo al que tú también aludes.
Estoy contigo y recalco sobre lo que comentas de ser objetivo: "Objetividad supone huir de mitos, de frases hechas, de dinámicas inerciales, de apriorismos y de cualquier rasgo de subjetividad. Muchos grandes maestros de las letras han expuesto la importancia del valor de la objetividad en el conocimiento de uno mismo y del mundo".
Por esta línea, pienso, nos identificamos muchos.