11/11/08

El cambio de chaqueta en las formas de hacer política en Alcorcón.

Todos estaremos de acuerdo en la gravedad cuando los giros de los políticos son radicales, como ha pasado en Alcorcón. Los políticos provocan desencanto y frustración cuando tienen virajes notables de 180 grados en sus principios.

No hay justificación que valga para los que están buscando prebendas políticas o migajas de poder político, como sucede en un caso conocido, por todos, en un partido de Alcorcón, con representación municipal.

Teniendo en cuenta que el travestismo o camaleonismo político es algo que siempre se ha dado en España, no sería de relevancia esta nueva opinión personal del que suscribe, pero el caso actual de Alcorcón es grave porque aquí se ha dado la situación de un político apuesta a una opción que va en contra de sus principios o que haya sido calificada por el mismo político como una opción nefasta o negativa para el desarrollo de nuestro municipio, y porque eso causa un desencanto y una frustración en el electorado o los electores, y en los militantes y simpatizantes del propio partido, como así ha pasado.

Es increíble ver a una persona que después de haber insistido en determinado juicio, de pronto se pase a la opción que fue señalada por él o ella misma como la opción negativa que representaba lo contrario a lo que la persona considera principios éticos, políticos, aceptables para la sociedad y para la ciudad.

En casos como ese, habría que preguntarse si el cambio de pensamiento en los políticos obedece a una razón meramente pragmática o de sobrevivencia política, cuando se dan cuenta que ya no tienen caudal electoral y se pretende tener una influencia con personalidades de renombre, e incidir en la plataforma de un determinado gobierno, o se hace por promesas de posiciones o cargos que sólo van a llenar intereses personales.

Yo se la respuesta en el caso del partido del que hablo en Alcorcón, pero lo dejo a la imaginación de los lectores.

Si ese cambio radical se diera con el fin de causar un efecto positivo y tener influencia en la intención de voto de cualquier partido, estaría bien, pero el asunto está cuando alguien se une a una postura que el mismo político sabe que es él, responsable por medio de un pacto y que luchó contra ese pacto enarbolando incluso la bandera en contra de la corrupción.

Es muy difícil explicar, que quienes denunciaron el pacto y la corrupción y que incluso trazaron una raya muy clara separando una posición de otra, de repente dan el paso y se cruzan la raya, se van al otro lado donde precisamente están los que fueron señalados como pactistas y corruptos, y ahí no hay justificación que valga, aunque hay quienes siempre encontrarán argumentos para eso. Lo que se busca es posiciones, prebendas políticas o migajas de poder político, que son esos que se mira que los principios por los que se luchaban quedaron muy atrás, y en estos casos no hay justificación que valga.

¿Qué efectos causan estas actitudes? Lo inmediato es que causan un enorme daño a la credibilidad, sobre todo en la juventud, que van a ver la política como una cuestión sucia y no como el accionar noble que realmente es. Es difícil creer en la política cuando hay políticos que hoy pregonan una cosa y mañana te dicen otra. Lo posterior, militancia abandonando el partido. Y eso es muy grave para cualquier partido, y mucho más en el ámbito municipal, como es el caso.

Desde este blog, hago un llamamiento a los jóvenes para que no confundan a los políticos con la política, porque una cosa es la conducta de los primeros y lo otro es la esencia de la política en sí, porque esta es una noble tarea, un noble ejercicio que todos debemos practicar. Y son los jóvenes los que tienen que darle o imprimirle ese toque de ética y de valores a la noble tarea que ha sido ensuciada por el actuar de los malos políticos.

Yo animo a todos los jóvenes a acercarse a UPyD de Alcorcón porque es el partido de los vecinos de Alcorcón, el partido de todos y cada uno de nosotros. El partido de la honestidad y la sensatez. Es por eso y por presentar una opción distinta a la gente para que vote en positivo y no en contra de alguien, y que dejen a esos partidos mayoritarios en sus peleas, y hagan por ver las pugnas y la cerrazón de algunos miembros de los partidos desde la barrera. Esas formas de hacer política ni las queremos ni las practicamos.

Eso es lo que nosotros queremos hacer ver al pueblo, que hay personas que todavía tenemos convicciones lo suficientemente fuertes, con principios y con la verdad, y que vamos a morir con las botas puestas pero empezando una nueva forma de hacer política.

La nueva generación de personas que militan en UPyD, a la cual yo pertenezco, surge con una meta en sus mentes, hacer un verdadero cambio en la forma de hacer política.

Y en ese terreno también hay ética. Para otros, no.

Supongo, que si este artículo llega a ojos de algún político de Alcorcón, se dará por aludido. Desde aquí, mis disculpas. Pero como dice el refranero español: "quien se pica, ajos come".

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