19/10/08

La opción ausente o el necesario partido inexistente

¿Hay vida política fuera del PP y del PSOE?
El sistema político español está diseñado para que PP y PSOE se turnen en el poder, apoyados por unos u otros nacionalistas, cuando no alcancen mayorías absolutas. Ese diseño ya ha dado de sí todo lo que podía dar y ha terminado situando al Estado al borde del descoyuntamiento…

Nunca como ahora hacen falta ideas nuevas, proyectos nuevos, rostros nuevos.
A pesar del peso adquirido por los nacionalistas durante el gobierno ZP, paradójicamente, no ha servido para realzar excesivamente las tradiciones seculares catalanas, vascas, valencianas, castellanas, gallegas. El uso del catalán se ha estancado e incluso desciende en medios juveniles, las fiestas tradicionales valencianas son criticadas por la comunidad islámica, que junto a otras comunidades inmigrantes corren el riesgo de anegar cualquier rasgo de las culturas regionales.

¿Por qué ha ocurrido esto?
Es fácil interpretarlo: el nacionalismo, como el resto de opciones, se ha convertido en un sumidero de intereses de grupo, justificados solamente por la “excusa nacionalista”. Los casos de corrupción que han afectado al nacionalismo, especialmente al vasco, han perjudicado a esta opción.

En cuanto a IU, apenas pasa de ser un embudo de marginalidades varias, sin mayor interés que el puro esperpento. Hubo un tiempo en el que la clase obrera estuvo en el PCE. Hoy no.

A la vista de este panorama, es evidente que faltan opciones políticas nuevas que llamen al pan, pan y al vino, vino. El lenguaje ecléctico, parabólico, hiperbólico, pretencioso y huidizo de la actual clase política provoca el bostezo. La famosa entrevista en TV “todos contra ZP” sólo tuvo como atractivo advertir que el presidente estaba tan desconectado de la realidad que no sabía ni lo que cuesta un cafelito. Y en cuanto al interés de la entrevista con Rajoy apenas descansó en conocer sus haberes.

El político aburre porque ya no sorprende más que cuando mete la pata. Faltan políticos con la talla de líderes. Como máximo, emergen funcionarios de partido, a lo Pepiño Blanco, que activan los pulgares de millones de mandos a distancia, ansiosos por cambiar de canal en cuanto ven aparecer su rostro por la pantalla.

Mientras no emerjan opciones nuevas en el panorama político municipal, autonómico y nacional, el desinterés dominará a buena parte del electorado y la inhibición total dominará a la otra parte.

La opción UPyD
En las pasadas elecciones generales, UPyD con seis meses de vida, consiguió sacar su primer Diputado. Diputada en este caso: Rosa Diez. Todo un logro para un partido apartado de los medios de comunicación, sin recursos económicos, y con un comienzo dificil.

¿Es social-democracia o liberalismo?
No es necesario estar siempre anclado en estos parámetros políticos. Si examinamos detenidamente sus propuestas, veremos que UPyD es un partido que apoya la necesidad de políticas sociales justas que tiendan la mano protectora del Estado sobre las capas más desfavorecidas de la sociedad. Es decir, un partido social-democrata por una parte, y liberal por otra. La ideología de UPyD es la solución de los problemas de los ciudadanos, la coherencia y la sensatez.

¿Entonces…?
Entonces, lo que ocurre es que se trata de un partido que no tiene que tener dificultades en capturar el voto de las capas más desfavorecidas de la sociedad, hasta ahora clientela de la izquierda, pero que la izquierda se ha enajenado a causa de su insensata política de "adhesión" al neo-capitalismo. Esto explica porque la izquierda española no estima precisamente a UPyD.
Por otro lado, la defensa de la lengua española, del bilinguismo en comunidades Autónomas done el Castellano está perseguido, la defensa y la idea de la unidad de España, hace que este partido pueda captar el voto liberal de los miles de españoles liberales, alejados del PP de Rajoy, ante la constante división y el constante ataque a los militantes contrarios a la nueva política de Rajoy.

Un partido nuevo en España
En esta España diseñada en 1979 sobre una base bipartidista, el nacimiento de un partido nuevo basado en la defensa de los derechos de las clases trabajadoras frente a la marejada globalizadora y la deslocalización empresarial son sus consecuencias más dramáticas, es una necesidad más que en cualquier otro país, pues no en vano, España es la meca del bipartidismo en Europa
.
Por otra parte, la irrupción de un partido de esas características, tendría repercusiones inesperadas en las simetrías parlmentarias.

En la actual situación de empate técnico electoral entre los dos partidos mayoritarios que vive nuestro país desde hace tres años, la posibilidad de que emergiera un partido con una base social reclutada esencialmente entre los abstencionistas y entre los antiguos votantes de la izquierda, pero dispuesto a apoyar parlamentariamente sólo a quien garantizase una política responsable, sin complejos ni timideces, ni servidumbres a las patronales de construcción y hostelería, correría el riesgo de desequilibrar todo el panorama político nacional y obligar a reconstruir mayorías sobre nuevas bases.

Esta situación sería extremadamente interesante, no sólo porque hace falta una opción que plantee directamente y sin tapujos el problema de la lengua común, de la defensa de la unidad de España, del activismo contra el sistema político actual, sino porque sería la única forma de neutralizar a los nacionalismos.

Estos nacionalismos, actualmente dan la sensación de haber perdido el vigor del que gozaban hace unos años. PNV, AE, CiU, ERC, BNG, están sufriendo en las últimas convocatorias electorales sangrías de votos que corren el riesgo de restarles el papel hegemónico del que han gozado hasta ahora.

Si esta tendencia a la pérdida de vigor de los nacionalismos se confirma, el papel protagonista de una opción nueva irá ganando enteros, a la vista de que, hasta ahora, ha resultado completamente imposible reconstruir un partido centrista al estilo de UCD o de lo que luego fue el CDS.

El movimiento de UPyD
Por el momento, en el Congreso aparece Rosa Diez con gran fuerza.
Estos resultados son todavía limitados pero son los primeros resultados apreciables de grupos incipientes que enarbolan la bandera de la sensatez política. Por que, de hecho, esta tre fuerza política cubre un hueco que ningún otro grupo político está interesado en cubrir.

Es pronto para decir si estas fuerzas de UPyD lograrán Eurodiputados y más tarde los concejales. Pero lo que es evidente es que una nueva forma de hacer política ha llegado a España y ha calado entre los españoles.

Si la opción UPyD lograra afirmarse, será solo en la medida en que logre romper el bipartidismo actual. Y es necesario para la regeneración política.
Desde los Ayuntamientos, pasando por la Comunidades, hasta llegar al Parlamento.
Es necesario.... muy necesario.

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