27/10/08

El Alcorcón que queremos.

Escribo estas líneas desde la mirada de este Alcorcón que no nos gusta, y abrazo la tarea de ir construyendo y definiendo el programa de la sociedad que queremos.

Estoy convencido que la demanda por un Alcorcón más democrático y con justicia social se encuentra entrampada en un quehacer político que no permite cambios estructurales en el Alcorcón. Con diferencias menores, la lucha electoral le plantea a la ciudadanía la alternativa de elegir entre quienes administran el mismo modelo económico, político, social y cultural. Es decir, el mismo perro con distinto collar. No basta y no ha bastado, hasta ahora, después de muchos años de Gobiernos Municipales, el mero discurso de anhelo de un cambio real, que a la hora de acometerlos, quedan envueltos en la maraña de las actuales fuerzas políticas con representación en el Ayuntamiento.

Los cambios que Alcorcón requiere no serán resueltos en votación alguna que siga la lógica de las actuales formas de hacer política que, en lo medular, no expresan los intereses de las mayorías, ya que tras las votaciones, nuestros políticos dejan de lado todo lo que han prometido en sus programas electorales.

Como decía el Maestro Tierno Galvan: "Los programas electorales están para no cumplirlos". No creo que esta frase sea la ideal para un político con reponsabilidad de cualquier índole

Tenemos que definir las alternavias políticas como un movimiento que se proyecta políticamente a partir de la articulación de las organizaciones sociales, movimientos populares y ciudadanos, con el propósito de construir una alternativa político social que permita enfrentar y superar el actual modelo económico, político, institucional y cultural imperante en el Alcorcón.

Hacer confluir estas luchas tras un Plan de Acción común, es por tanto, el desafío básico que se debe propone asumir las alternativas políticas de Alcorcón en este momento histórico. Ello permitirá dar un horizonte político definido en las luchas que han ido protagonizando diversos sectores, organizaciones sociales y asociaciones vecinales, que son la mayoría de los vecinos de Alcorcón, alejados ya de los dos grandes partidos políticos.

Hay que proponer incorporar a los ciudadanos del Alcorcon, desde su propio que hacer se sientan llamados a asumir el desafío de construir el Alcorcón que queremos.

Hay que construir una política bajo tres principios fundamentales. En primer lugar, el de respeto de la autonomía de los movimientos y organizaciones sociales y vecinales, teniendo siempre presente la necesidad de hacer política desde lo social.

Un segundo principio fundamental es el de la solidaridad y unidad en el seno del pueblo. A partir de él, nuestra acción se debe centrar en construir una consciencia, una organización, y un que hacer que vaya más allá de los legítimos intereses personales, sectoriales, locales o regionales. Este principio nace de reconocer, más allá de nuestras circunstancias particulares, una común problemática, un común desafío histórico y un proyecto que debemos construir entre todo el pueblo de Alcorcón: el Alcorcón que queremos.

El tercer principio fundamental es el de respeto de la democracia en el seno de las organizaciones sociales y vecinales. Este principio pasa por alentar y respetar espacios de debate interno, en que se confronten las diversas opiniones, para construir el camino y el proyecto común sobre la base de sólidas mayorías. Conducta que hay que comprometerse a alentar y a sostener y que resulta fundamental para construir y fortalecer a las organizaciones sociales y su proceso de confluencia en un solo movimiento político-social.

En toda organización social, pueden participar todas las personas que se sujeten a estos principios rectores, pudiendo ser militantes de partidos y movimientos democráticos o sin militancia político-partidista.

Los planos de actuación de las alternativas políticas, lo mismo que sus niveles o ámbitos geográfico-sociales de construcción, se resuelven en las instancias democráticas internas que deberán ser definidas en su proceso de constitución como tal y en cada momento histórico que ese proceso atraviese.

La horizontalidad de una organización, me parece que puede permitir mayores grados de participación y compromiso.

Estas alternativas políticas deben asumir, responsable y activamente el problema de su financiamiento, como elemento central para mantener su autonomía, no como en la actualidad, que los partidos que tienen representación en el Ayuntamiento tienen un fondo con dinero de nuestros impuestos para sus actos internos.

Alcorcón require:

Construir una estrategia de desarrollo que apunte a transformar las bases del modelo imperante,que enfatiza el rol del mercado como mecanismo de asignación de recursos. Me asiste la profunda convicción que los ideales de justicia social e igualdad de oportunidades sólo serán posibles de concretarse en una sociedad solidaria, comprometido con los sectores más desposeídos preferentemente, y sus derechos esenciales, económicos, políticos, sociales y culturales.

Establecer un nuevo orden democrático, en que la concepción del ciudadano sea la de un actor social activo y convocado para las grandes definiciones de Alcorcón. Una democracia participativa que no distorsione la voluntad popular.

Restablecer el rol del Alcorcón solidario, en cuanto a guía y promotor del desarrollo económico y social; cuyo protagonista y garante no es otro que el pueblo mismo. Esto supone avanzar en la definición e implementación de un nuevo marco jurídico institucional y de políticas activas en los distintos ámbitos del desarrollo económico, social y cultural.

Establecer un marco que asegure y promueva, como algo esencial en la vida, el respeto de los derechos humanos, en su concepción más amplia.

Propiciar el encuentro, respeto y apoyo a las legítimas demandas de los vecinos de Alcorcón.

Redefinir una política de desarrollo industrial y tecnológico que incorpore una política de Fomento Productivo desde el propio Ayuntamieno, y que apoye, además, el desarrollo de las unidades económicas de menor tamaño (pequeñas y microempresas), así como formas de organización económicas y productivas, tales como el cooperativismo, la autogestión, empresas mixtas, de modo que jueguen un rol central en el proceso de crecimiento económico y contribuyan, a partir de ello, a resolver las necesidades de un desarrollo económico y social equitativo, que vuelque sus beneficios sobre el conjunto de la población.

Incrementar y poner en marcha una nueva política económica sustentable y revisar drásticamente los gastos públicos. Al mismo tiempo, impulsar una Reforma Tributaria que disminuya la presión fiscal a las empresas ya instaladas en Alcorcón, y dando faciliades a las que se quieran instalar, para así, favorecer la creación de empleo.

Reajuste organizativos de los altos cargos, personal de confianza y altos cargos del Ayuntamiento. No hace falta tantos amigos al lado para realizar un trabajo efectivo en beneficio de los vecinos de Alcorcón.

Enfrentar la necesidad de desterrar en la construcción de una sociedad justa y humana como la que propugno, toda forma de corrupción que pervierta y dificulte el desarrollo de Alcorcón en que se vivan plenamente los valores éticos humanos.

El Alcorcón que queremos.

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